Paul Manafort, exjefe de campaña de Donald Trump
Paul Manafort, exjefe de campaña de Donald Trump.c efe/SHAWN THEW

Paul Manafort, exjefe de campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aceptado este viernes declararse culpable ante una corte federal por delitos de fraude fiscal en el marco de la investigación de la trama rusa, según confirman medios norteamericanos.

Manafort, declarado culpable de ocho delitos de fraude fiscal hace tres semanas, reconocerá de este modo su responsabilidad en cargos que se le imputaban con el objeto de evitar el juicio previsto para el próximo 24 de septiembre y un hipotético tercer juicio.

El exasesor de Trump, acusado de delitos que le podrían llevar a pasar el resto de su vida en la cárcel, alcanzó un acuerdo con la fiscalía especial de la trama rusa en busca de una reducción de su condena. Sin embargo, los detalles siguen sin conocerse.

A primera hora de la mañana, el fiscal especial de la trama rusa, Robert Mueller, registró este viernes un nuevo escrito que acusa a Manafort de conspiración contra EE UU para cometer fraude y conspiración para obstruir a la Justicia, de acuerdo a documentos judiciales.

Poco después, la fiscalía anunció que el juez había cambiado el motivo de una audiencia sobre el caso prevista esta mañana, pasando de ser preparatoria para el juicio del día 24 de septiembre a ser una sobre un acuerdo entre ambas partes.

Manafort, quien aún espera una sentencia del juez que le fije la pena por los ocho cargos de fraude por los que fue declarado culpable, afrontaba un segundo juicio en el marco de la investigación y estaba a la espera de que se concretase un tercero sobre una decena de cargos declarados nulos en el juicio previo.

Mueller investiga desde mayo de 2017, de manera independiente al Gobierno, los posibles lazos entre miembros de la campaña de Trump y el Kremlin, al que las agencias de Inteligencia acusan de interferir en los comicios de 2016.

Trabajos en el extranjero

Manafort supuestamente trabajó entre 2006 y 2017 para Gobiernos extranjeros, incluido el Ejecutivo prorruso del expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich, y para oligarcas rusos, a los que ayudó a mejorar su imagen en Washington sin comunicárselo a las autoridades, lo que constituye un crimen.

El proceso contra él es producto de la investigación de Mueller, pero no está relacionada directamente con las actividades que desempeñó entre marzo y agosto de 2016 en la campaña de Trump, donde llegó a ser el jefe hasta que se vio obligado a dimitir por ocultar el cobro de 12,7 millones procedentes de Yanukóvich.