Mariia Butina
La ciudadana rusa Mariia (o Maria) Butina, acusada de ser una agente encubierta del Kremlin en EE UU, durante una conferencia celebrada en Moscú, Rusia, el 24 de febrero de 2014. CÁMARA CÍVICA DE LA FEDERACIÓN RUSA / EFE

La ciudadana rusa Mariia Butina, acusada de ser agente del Kremlin encubierta en EE UU, tendrá que esperar en prisión preventiva mientras su caso continúa el proceso establecido, decidió este miércoles una jueza federal en una audiencia preliminar en Washington.

La magistrada dio por válida la argumentación del Gobierno en el caso y resolvió que Mariia (transcrito también a veces como "Maria") Butina, que se declaró no culpable de los cargos que se le imputan, deberá esperar entre rejas que su causa proceda.

Butina está acusada de un delito de conspirar contra Estados Unidos y de haber actuado como agente para otro país sin haberlo notificado de manera correcta a las autoridades, unos cargos que podrían implicar una condena máxima de 5 y 10 años, respectivamente.

Refugio en una embajada

El Gobierno esgrimió este miércoles una batería de razones por las que la imputada debía permanecer en la cárcel, centrándose especialmente en el hecho de que si Butina entraba en alguna propiedad de una embajada de un país con el que EE UU no tiene acuerdo, como Rusia, las autoridades estadounidenses no tendrían jurisdicción sobre ella.

La justificación fue ampliamente contestada por la defensa de Butina, que preguntó si en ese caso cualquier ciudadano ruso acusado de un crimen debería permanecer en prisión provisional.

La jueza desestimó las alegaciones de la defensa de la supuesta espía rusa y mantuvo que Butina, quien se presentó con el mono naranja carcelario, debe permanecer en prisión.

Contactos sospechosos

Antes, su abogado ya había defendido a la acusada al señalar que era una mera estudiante en EE UU, y que, por ende, se declaraba no culpable de los cargos, tal y como indicó al inicio de una audiencia que rozó las dos horas.

Según documentos judiciales registrados este miércoles por el Gobierno estadounidense, Butina mantuvo contacto con funcionarios de Moscú que serían miembros de la agencia de espionaje heredera de la KGB.

La presunta agente encubierta también tenía conexiones con la oligarquía rusa ligada a la Presidencia del Kremlin y había solicitado el visado de estudiante, por el que residía en Washington, como parte de una supuesta operación para influir en la política estadounidense.

Riesgo de huida

Los nuevos datos revelados por el Departamento de Justicia en base a las pesquisas del FBI también recogieron el "riesgo extremo" de que Butina volara en las próximas fechas y abandonara Washington rumbo a otros estados o que simplemente tratara de huir de las autoridades a través de una embajada.

El FBI encontró cajas de mudanza en su vivienda, donde tenía un contrato de arrendamiento hasta el próximo 31 de julio e iba a poner rumbo al estado de Dakota Sur. Estos hechos, concluye el documento, hicieron pensar a las autoridades que Butina pretendía abandonar el área de Washington.

De los escritos judiciales de la acusación se extrae que la acusada habría protagonizado una supuesta operación para tratar de favorecer los intereses del Kremlin en EE UU, primero desde territorio ruso y luego en el estadounidense.

Las conexiones de Butina, que trabajaba para un alto funcionario ruso, la llevaron a mantener encuentros con políticos estadounidenses y con la influyente Asociación Nacional del Rifle (NRA).