Inspecciona un chaleco bomba en Afganistán.
Un miembro de las fuerzas de seguridad afganas inspecciona un chaleco bomba después de que un suicida fuera abatido en Helmand, Afganistán. WATAN YAR / EFE

Durante la primera mitad del año casi 1.700 civiles han perdido la vida en Afganistán, cifra que —a pesar del alto el fuego del mes pasado— se debe a un aumento en los ataques suicidas reivindicados por Estado Islámico, según ha informado este domingo la ONU.

Los fallecidos aumentaron un 1%, hasta los 1.692, aunque los heridos cayeron un 5% a 3.430, según la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán en su último informe de víctimas. En general, las bajas civiles —contando muertos y heridos— cayeron un 3%.

"El breve alto el fuego entre Gobierno y talibanes ha demostrado que la lucha se puede detener y que los civiles afganos ya no tienen que soportar el peso de la guerra", ha explicado en un comunicado Tadamichi Yamamoto, alto funcionario de la ONU en Afganistán.

Pero con los intensos combates vistos en todo el país durante la primera mitad del año y los repetidos ataques suicidas en Kabul y en las principales ciudades provinciales como Jalalabad, el informe mantiene que la situación de seguridad en Afganistán sigue siendo gravísima.

Bombas caseras y ataques suicidas

Las principales causas de las bajas han sido los enfrentamientos terrestres entre las fuerzas de seguridad y los milicianos, las bombas caseras, así como el suicidio, que causaron un 22% más de bajas que en el mismo período del año pasado. Cientos de civiles han muerto en ataques contra objetivos tan diversos como santuarios chiíes, oficinas de ministerios gubernamentales y grupos de ayuda, eventos deportivos y estaciones de registro de votantes.

El 52% de las víctimas de suicidios y "ataques complejos" se atribuyeron al los efectos del terror de Estado Islámico, mientras que el 40% se atribuyeron a los talibán. Con todo, el informe del domingo mantiene los enfrentamientos terrestres entre las fuerzas gubernamentales y los milicianos como responsables del mayor número de bajas, con 360 muertes y 1.134 heridos.

Al mismo tiempo, las víctimas de los ataques aéreos, que se han incrementado notablemente bajo la estrategia estadounidense de tratar de obligar a los talibanes a aceptar las conversaciones de paz han aumentado en un 52 por ciento, con 353 bajas, incluyendo 149 muertos y 204 heridos.