El maquinista del tren Alvia siniestrado en Santiago de Compostela en 2013, Francisco José Garzón Amo, ha asegurado este miércoles en el Congreso que se trató de "un accidente anunciado" porque toda la seguridad de la línea y, en concreto, en la curva de Angrois donde se produjo la catástrofe quedaba sólo "en manos del maquinista".

Garzón, que comparece acompañado por su abogado en la Comisión de Investigación sobre el accidente, ha pedido entre lágrimas y visiblemente emocionado que fuera otra persona quien leyera la declaración que traía escrita y en la que ha pedido perdón a las víctimas y a las familias. De esta forma, ha tomado la palabra el secretario de la comisión, el diputado de En Marea Antón Gómez-Reino, que ha leído el texto.

Garzón ha pedido que la comisión consiga esclarecer las causas del accidente inmediatas y subyacentes, por las víctimas. "No puede estar basado exclusivamente en actuación humana, la tecnología permite controlar los riesgos, unas simples medidas tomadas tras el accidente lo habrían evitado", destaca.

Llamada telefónicas

También reconoce Garzón que se despistó por estar hablando por teléfono corporativo con el interventor del tren, tal y como marca la actuación de Renfe. "Estaba obligado, toda llamada debe ser atendida y no se nos ha formado para atender esas llamadas ni hay un análisis sobre el riesgo", explica.

Las llamadas son habituales, el teléfono es una herramienta más de trabajo, apostilla, "estamos hablando de pérdida de conciencia no voluntaria causada por una de las variadas tareas profesionales de un maquinista".

En la sesión de este miércoles también ha comparecido el interventor del tren, Antonio Martín Marugán, que ha confirmado que instantes antes del accidente llamó al conductor del convoy para hacerle una consulta sobre una próxima parada en la localidad de Pontedeume. El interventor ha descrito la llamada como "habitual" y ha estimado que fue de una duración de 100 segundos.

No obstante, ha explicado que desconocía en que punto se encontraba y que el maquinista podría haberla rechazado y era el maquinista el "jefe del tren".

Altercado por la grabación

En el texto, Garzón ha lamentado que la grabación de su llamada a la central de Atocha tras el siniestro fuera filtrada parcialmente a los medios. "Solo pudo tenerla Adif y el Ministerio de Fomento, se destacaron unas palabras mías que iba a 190 kilómetros cuando tenía que ir a 80", señala el comunicado.

"Si circulaba a 190 es porque es la establecida para ese tramo", añade el texto. Además, indica que la grabación es más larga y que en ella avisaba de la peligrosidad de la curva donde se siniestró el Alvia.

El maquinista ha pedido a los diputados que escucharan íntegra aquella conversación, pero salvo ERC y Unidos Podemos-En Marea, los demás grupos han rechazado su reproducción. Por su parte, Ciudadanos se ha mantenido al margen alegando que debería haberse planteado con más tiempo y que prefería evitar daños a las víctimas.

La negativa de la Mesa de la Comisión ha derivado en una bronca parlamentaria cuando el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha intentado reproducir la conversación en su teléfono móvil aprovechando su turno de palabra, momento en el que el presidente de la Comisión ha suspendido la sesión durante unos minutos

"Hubiera preferido morir"

Tras este episodio y reanudada la comparecencia, la portavoz de En Marea, Alexandra Fernández, ha leído el tenor de la conversación, en la que el maquinista insiste sobre el peligro de la curva, del que había alertado repetidamente a sus superiores antes del siniestro.

"¿Piensa que fue un cabeza de turco?", le ha preguntado la portavoz de En Marea, a lo que el maquinista ha contestado que solo quiere vivir "en paz" y que hubiera preferido haber muerto en el accidente, si con ello hubiera salvado alguna de las personas que perdieron la vida en el siniestro.

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