Hace seis años, un fresco de un 'Ecce Homo' restaurado en la iglesia de la Merced de Borja, Zaragoza, dio la vuelta al mundo: una parroquiana quiso arreglar la obra original, de 1930, y creó una grotesca imagen que se hizo famosa en todo el planeta. Ahora es en Navarra donde se produce un hecho parecido. La víctima, un San Jorge.

El lugar de los hechos es la iglesia de San Miguel de Estella, en Navarra. En ella, una escultura del siglo XVI que representa a San Jorge y al Dragón ha sido sometida a trabajos de restauración, pero el efecto ha provocado la ira de algunos expertos y las chanzas en las redes sociales.

Carmen Usúa, de la empresa ArtUs, ha sido quien ha denunciado la restuaración, llevada a cabo por una escuela de manualidades de la localidad llamada Karmacolor. "¿Qué le ha pasado al San Jorge de Estella? Una magnífica escultura de principios del XVI que ha perdido la totalidad de su policromía original para transformarse en esto".

"¡Parece un ninot, una falla valenciana!", dice Usúa, que explica que los restauradores lijaron la escultura original, aplicaron tres capas de escayola y lo repintaron sin tener en cuenta los colores originales.

"Los arreos del caballo son ahora rojos cuando esta figura tenía orla de plata y pan de oro, aunque perdido y sucio, pero recuperable con una buena restauración. ¡Pero qué ha hecho esta mujer!", dice Usúa sobre la autora de la restauración, que colgó en Facebook el proceso seguido.

ABC recoge palabras de Miguel Zuza, miembro del Consejo Navarro de Cultura, que habla de "desdichada intervención". Zuza explica que este San Jorge "tenía la particularidad, entre todas las imágenes tardomedievales conservadas en Navarra, de que era prácticamente la única que mostraba a la perfección cada pieza de la armadura completa que empleaban los caballeros de fines del siglo XV y principios del siglo XVI".

Zuza añade que la pieza "se ha convertido en una figura de carrusel de feria".

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