Isabel Celaá, portavoz del Gobierno, al comienzo de la rueda de prensa posterior al Consejo de MInistros.
Isabel Celaá, portavoz del Gobierno, al comienzo de la rueda de prensa posterior al Consejo de MInistros. EFE

El Gobierno descarta que la decisión de permitir atracar en el puerto de Valencia a las embarcaciones que transportan a los más de 600 inmigrantes que viajaban en el buque Aquarius o su plan de retirar las concertinas de las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla pueda generar un "efecto llamada". El Ejecutivo no cree que vaya a producirse un aumento de los flujos migratorios por ese motivo, pues "vivimos en una sociedad extraordinariamente mediática" y "todos los países conocen cómo está el resto".

Esa fue la respuesta de la portavoz del gabinete socialista, Isabel Celaá, a las preguntas de los periodistas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. "No hay tal efecto llamada (...). Cuando se vive de manera muy pobre y sin recursos económicos ni sociales, las personas nos arriesgamos y cruzamos el mar para poder vivir mejor", apuntó.

Sobre la llegada de las personas que viajaban originalmente en el buque Aquarius, la portavoz del Gobierno detalló que se espera su llegada a Valencia este domingo antes de las 11 de la mañana. Según explicó, se producirá una primera revisión médica en el propio barco, y después se procederá a la "identificación" y el "estudio individualizado" de la situación de cada uno de los migrantes.

En cuanto a las concertinas, Celaá dijo que este Gobierno quiere removerlas pero "sin perder nada de la seguridad". "Se puede tener seguridad en frontera sin herir a las personas", ahondó la portavoz, quien explicó que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska ha encargado un informe para determinar qué otros "métodos" pueden garantizar "la seguridad fronteriza" sin ser "cruentos".

La también ministra de Educación subrayó que el Ejecutivo de Pedro Sánchez "va a primar siempre los derechos humanos", y que pretende que la Unión Europea reciba una "llamada" de atención con estas dos medida. "Hemos dado un puerto seguro porque estas personas estaba en peligro, por respeto a la dignidad de las personas. Esto es un aldabonazo para que Europa tome cartas en el asunto: este no es un asunto español, griego ni italiano, es un asunto europeo. Somos Europa", zanjó.

Finalmente, y preguntada sobre si alguna de las personas que viajan en el Aquarius podría ser expulsada de España, dijo que "no se puede descartar nada", pues la "excepcionalidad" decidida por el Gobierno consiste únicamente en "prestar auxilio" a los migrantes. Pero para el resto de trámites, indicó, se seguirá el "protocolo" habitual, por lo que habrá que determinar, una por una, si esas personas pueden acceder al estatuto de refugiado, son considerados inmigrantes económicos o si tienen delitos que provoquen su expulsión de España.