El buque 'Aquarius', con 629 inmigrantes a bordo, podrá poner rumbo al puerto de Valencia, tal como ha confirmado la ONG SOS Mediterraneé, que se ha encargado del rescate junto a Médicos Sin Fronteras. Allí Cruz Roja coordinará el primer dispositivo de ayuda después de acordar las líneas a seguir con el Gobierno español.

Esta decisión se ha tomado después de que el Gobierno italiano  dispusiera de embarcaciones alternativas para poder trasladar a todos los ocupantes del barco con menos problemas de capacidad. Habrá otros dos barcos en los que se van a trasladar a 500 personas.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ya ofreció este lunes esa salida por "solidaridad" tras la decisión de Italia de no dejarles desembarcar. Valencia es, por tanto, la primera opción, aunque también se ha llegado a barajar Palma.

Italia suministra víveres

El mayor riesgo para viajar hacia Valencia era la ausencia de víveres. El trayecto ocuparía unos tres días, y las ONG no querían tomar demasiados peligros. Por ello, el Gobierno de Conte ha suministrado comida y bebida para la tripulación y los rescatados, de tal manera que puedan emprender el viaje "inmediatamente". Así lo había pedido el ministro del Interior transalpino, Matteo Salvini.

El Aquarius se encuentra detenido en el Mediterráneo desde el pasado domingo con las 629 personas que habían rescatado en las dos jornadas anteriores porque el Gobierno de Italia, cuyas autoridades de rescate habían transferido al barco humanitario a parte de esos migrantes, negó autorización para su desembarque en puertos italianos.

Sánchez solicitó formalmente este lunes que el Aquarius desembarque en el puerto de Valencia, ciudad que se había ofrecido, pero inicialmente Médicos sin Fronteras y SOS Mediterranee descartaron esta alternativa, habida cuenta de la sobrecarga de ocupantes del barco, la distancia del trayecto y las condiciones climatológicas, que empeorarán en los próximos días.

Este martes, la ministra de Justicia, Dolores Delgado, aseguró que la decisión de España "es un gesto que demuestra que hay que cumplir con los compromisos internacionales y a partir de ahí pensar en una política coordinada en materia de inmigración".

Entre las personas que viajan a bordo hay 123 niños, 11 bebés y cuatro embarazadas, y personas que en todo caso, necesitan atención tras haber sobrevivido al paso por Libia y el viaje en embarcaciones precarias por el Mediterráneo.

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