Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, este lunes en la Moncloa.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, este lunes en la Moncloa. EFE

El presidente Pedro Sánchez ya tiene su primer reto sobre la mesa: salvar los presupuestos de su antecesor, Mariano Rajoy, que pactó múltiples cesiones con el PNV para aprobar las cuentas y vio, apenas una semana después, cómo los nacionalistas vascos se sumaban a la moción de censura que lo derrocó.

Aunque el PP dijo el viernes, tras perder el Gobierno, que no introduciría cambios en los presupuestos a su paso por el Senado, ayer viró y anunció que presentará enmiendas, porque ya no tiene "vinculación con el PNV" y se ha "roto la confianza" entre ambos partidos, según explicó Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso.

Según advirtió Hernando, los populares consideran que tienen "manos libres" para incluir todas las enmiendas que se dejaron "en la cartera" en el Congreso porque sabían que el PNV las rechazaría, aunque garantizó que la subida de las pensiones pactada por Rajoy y el grupo vasco no se alterará: "Nuestros mayores que estén tranquilos: van a tener una de las mayores subidas de la historia".

Como primer paso de la ofensiva para corregir sus propios presupuestos, el PP pidió ayer ampliar en cinco días del plazo para presentar enmiendas y retrasar al menos una semana el debate. El presidente del Senado aceptó la petición, y la Mesa –con mayoría absoluta del PP– comunicará previsiblemente este martes el nuevo calendario.

El PP pretende, además, que un ministro del Gobierno de Sánchez se retrate y acuda al hemiciclo a defender unas cuentas que los socialistas rechazaron. Según el portavoz popular en el Senado, José Manuel Barreiro, que un ministro no fuera "capaz de defender su propia ley" no diría "mucho a su favor".

Sánchez se comprometió ya en el debate de la moción de censura a mantener las cuentas de Rajoy, pese a que el PSOE las había criticado duramente y las había rechazado en Congreso. Afirmó que lo hacía por "estabilidad" y "responsabilidad de Estado", pero era más bien un gesto con el grupo vasco para garantizar que la lluvia de millones a Euskadi pactada por los nacionalistas con Rajoy se mantendría si facilitaban la llegada del PSOE a la Moncloa.

Si se aprueban en el Senado los cambios que pretende el PP, los presupuestos regresarían después al Congreso, donde se votaría si se mantienen o se revierten. La intención de los socialistas es que las cuentas no sufran cambios. José Luis Ábalos, secretario de Organización socialista, dijo que no es "admisible" y prometió que, si se introducen enmiendas, el Congreso lo "remediará".

"El PP aprovecha la mayoría en el Senado para establecer una venganza. No creo que sea muy edificante, no parece un buen ejemplo", agregó el número tres del PSOE, que acusó a los conservadores de practicar una "oposición total y precipitada". Ander Gil, portavoz socialista en el Senado, habló de "vendetta" del PP contra el PNV.

Claro que, para rechazar todas las enmiendas y evitar cambios en los presupuestos, el PSOE necesitaría en el Congreso el apoyo de otros grupos.

Fuentes de Unidos Podemos consultadas por 20minutos afirmaron este lunes que decidirán el sentido de su voto una vez conozcan el detalle de las enmiendas del PP. José Manuel Villegas, secretario general de Cs, dijo que el partido naranja no entrará en "guerras" ni "venganzas"con los presupuestos, y que apoyarán las enmiendas que vean positivas.

Desde Euskadi, el lehendakari, Iñigo Urkullu (PNV), advirtió de que modificar las inversiones pactadas sería un "ejercicio de revanchismo y ven- ganza mal entendido".

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, afirmó por su parte que el PP busca "una venganza" hacia el PNV y que va a pegarle "un cachetazo" en "la cara a la sociedad vasca". El jeltzale avisó además de que su partido tiene "mucha memoria política".

  • LA CLAVE. 540 millones de euros en el aire. El PNV apoyó en el Congreso las cuentas de Rajoy para 2018 tras pactar subir las pensiones y una "inversión récord" de 540 millones en Euskadi, con fondos para el AVE, la cultura, el medio ambiente y una rebaja en la tarifa eléctrica para la industria vasca, entre otras concesiones.

Preguntas y respuestas

  • ¿Están los presupuestos ya en vigor? No. Las cuentas han recibido luz verde del Congreso, pero no estarán aprobadas hasta que se tramiten en el Senado. Además, si la Cámara Alta aprueba vetos o enmiendas, pasarán de nuevo por el Congreso.
  • ¿Puede el Senado tumbarlos? Sí. Unidos Podemos, ERC, PDeCAT, Compromís y Bildu han vetado los presupuestos en la Cámara Alta, aunque no parece probable que prosperen sus planes porque el PP tiene mayoría absoluta y no prevé apoyarlos.
  • ¿Qué pasaría en ese supuesto? Los presupuestos se volverían a votar en el Congreso, y necesitarían la mayoría absoluta para ser aprobados. Si no, la votación se repetiría dos meses después. En esta segunda ocasión, bastaría con la mayoría simple.
  • ¿Puede el Senado introducir modificaciones parciales? Sí. El Senado puede introducir enmiendas. En la práctica, la Cámara aprobará cuantas modificaciones quiera el PP, porque tiene la mayoría absoluta.
  • ¿Son esos cambios definitivos? No. Si se aprueban enmiendas las cuentas vuelven al Congreso, donde se votan esos cambios uno a uno y se incorporan al texto definitivo los que reciben más síes que noes. Hay que destacar que el Congreso no vota de nuevo el conjunto de las cuentas: solo aprueba o rechaza los cambios planteados por el Senado.
  • ¿Qué plazos se manejan? El debate en el Senado iba a comenzar hoy, pero ayer el PP pidió retrasarlo y alargar hasta el viernes el plazo de enmiendas. La Mesa decidirá hoy la nueva fecha del Pleno.