Pedro Sánchez ha sacado adelante la moción de censura que ha presentado contra Mariano Rajoy porque ha conseguido los apoyos para lograr la mayoría absoluta (176 escaños), y teniendo en cuenta que el PSOE no tenía el apoyo de Ciudadanos, necesita de las fuerzas nacionalistas para poder lograr su objetivo.

Los socialistas suman con Unidos Podemos, ERC, PDeCAT, Nueva Canarias, Bildu y el PNV, que ha confirmado su apoyo a la moción.

En este caso, estaríamos hablando del mismo proceso que si de una investidura se tratara: el que gana la moción es automáticamente nuevo presidente del Gobierno.

Por ello, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, comunica"de forma inmediata" la votación al Rey Felipe VI, según el artículo 178 de la Constitución. De acuerdo con el artículo 99, el Monarca debería primero aceptar la dimisión del Ejecutivo saliente y posteriormente proceder al nombramiento, en este caso de Pedro Sánchez.

El Rey Felipe VI ha recibido este viernes a las 15.30 en el Palacio de la Zarzuela a la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, que le ha comunicado el resultado de la moción de censura contra Mariano Rajoy recién aprobada por la Cámara, que supone el nombramiento del socialista Pedro Sánchez como nuevo presidente del Gobierno.

Quedando en el aire el día en el que Sánchez entraría en Moncloa, está claro que desde el viernes sería nuevo presidente del Gobierno español. El sábado el nombramiento se publicaría en el BOE y el lunes, 4 de junio, tomaría posesión del cargo en el Palacio de la Zarzuela.

Un Gobierno Frankestein

Un pacto de PSOE, Podemos y los nacionalistas ha sido bautizado como Gobierno Frankenstein ya que, según los inversores, dispararía los impuestos y revertiría las reformas.

El término Gobierno Frankenstein hace referencia a un Ejecutivo que se lograría gracias al pacto de varios partidos, por lo que estaría compuesto por varios 'trozos', al igual que el personaje-monstruo de la novela de Mery Shelley.

Un Gobierno en el que habría socialistas, podemitas, independentistas radicales, moderados, nacionalistas de diversos territorios... todo un abanico de ideales. Y es que para sacar adelante la moción de censura (y descartado el apoyo de Ciudadanos y Coalición Canaria, que finalmente se ha abstenido), el PSOE ha necesitado el respaldo de Unidos Podemos, Compromís -confirmado por Baldoví-, ERC, PDeCAT, -que también aseguró su voto- y del PNV.

Y, además de la multitud de pensamientos, este Ejecutivo probablemente revertiría muchas de las reformas aprobadas durante los últimos años.