WALMART
Exterior de un local de Walmart. GTRES

Miles de empleadas del gigante estadounidense de grandes almacenes Walmart en países asiáticos corren peligro diario de recibir palizas y sufrir violaciones, según un estudio realizado por una coalición de ONG a partir de entrevistas a 250 empleadas en 60 fábricas de Bangladesh, Camboya e Indonesia durante más de seis años.

Walmart, la cadena de grandes almacenes más importante de Estados Unidos, y con al menos 11.000 instalaciones en casi una treintena de países, se ha comprometido a examinar los resultados del informe. "Las declaraciones de las empleadas son preocupantes y nos las tomamos muy en serio", ha declarado una portavoz a la fundación Thomson Reuters.

El informe de las ONG detallan casos de abuso físico a las empleadas, que han denunciado haber recibido bofetadas por rechazar propuestas de sus jefes para mantener relaciones sexuales. Para la responsable de la Alianza de Salarios Mínimos de Asia, Anannya Bhattacharjee, representante de las trabajadoras del textil, "es una situación gravísima y de máxima urgencia".

"Todo lo que ve la gente es moda; moda brillante, rápida y asequible, sin saber nada de la violencia enraizada contra las mujeres que trabajan en las cadenas de distribución", ha lamentado Bhattacharjee.

En silencio

El informe, de 43 páginas, avisa de que los incidentes que describe son solo la punta del iceberg porque las trabajadoras viven estigmatizadas y amenazadas por la sombra de las represalias.

"El gran problema es que las mujeres no están cómodas denunciando y cómo podrían estarlo, cuando los sindicatos son principalmente masculinos, cuando no hay un mecanismo legal que les permita denunciar con tranquilidad", ha lamentado la responsable del Centro para la Alianza de los Derechos Humanos y del Trabajo, Khun Tharo.

El caso de Walmart es especialmente preocupante por su alcance global que, según Bhattacharjee, podría "marcar tendencia" en otras empresas.

Amenazas

Una antigua empleada de una fábrica de Walmart en Bangladesh ha descrito que recibió presiones para dimitir tras amenazar con denunciar a la Policía los múltiples abusos de los que había sido objeto por parte de su jefe.

"Flirteaba conmigo, me tocaba en el hombro y en la cabeza. Pensaba que si no demostraba interés hacia él, acabaría dejandome en paz, pero no funcionó", ha explicado la antigua empleada.

Para la responsable de otra de las ONG implicadas en el informe, Global Labor Justice, Jennifer Rosenbaum, "cada vez que tomas represalias contra un empleado con intenciones coercitivas das un paso más hacia el trabajo forzado" en un continente, Asia, que proporciona a Walmart la mitad de los 443.000 millones de dólares de ingresos recibidos en 2016.