Rodrigo Sorogoyen
El director Rodrigo Sorogoyen en el Festival de Beaune (Francia). GTRES

El director Rodrigo Sorogoyen cuenta los días para ver en la gran pantalla su último trabajo, El reino, una película en la que trata de indagar en el lado más íntimo, oscuro y, por lo tanto, corrupto de cada uno, poniendo especial interés en el mundo político.

Tras el éxito de Que Dios nos perdone, con la que recibió el premio al mejor guion en el Festival de San Sebastián, el nombre de Rodrigo Sorogoyen volvió a sonar de nuevo entre los favoritos de los últimos premios Goya, donde fue galardonado con el premio al mejor cortometraje por Madre, una historia la que ya está pensando para ser trasladada al largometraje.

Así lo ha reconocido el realizador quien, horas antes de subirse al escenario del Teatro Cervantes de Málaga para recoger el premio Málaga Talent, ha compartido sus primeras impresiones sobre esta futura película. "Quien haya visto el corto coincidirá conmigo en que está claro que es la primera escena de un largo. Se queda en alto, con un final abierto, dan ganas de saber más, jugaba con ventaja en ese sentido", ha comentado, sin dar más pistas sobre este esperado proyecto.

Porque todos los ojos estaban puestos a la presentación de su trabajo más inmediato, en el que de nuevo ha contado con la guionista Isabel Peña, como ya hizo en el largometraje con el que Roberto Álamo recibió el premio Goya a la mejor interpretación masculina. Sorogoyen ha reconocido que con la guionista se encuentra "cada vez más cómodo trabajando", a pesar de haber compartido algunos momentos de crisis durante la escritura de El reino. "Aquello lo entendimos como algo necesario porque salimos fortalecidos de ese momento", ha recordado, añadiendo que siente predilección por esta película: "Creo que El reino es mi hijo favorito".

A pesar de las ganas que tiene de ver estrenado este largometraje, Sorogoyen no se ha mostrado especialmente entusiasmado con el interés de los espectadores en acudir a las salas de cine. "Soy muy pesimista en cuanto a que la gente vaya al cine. Es una pena pero es una realidad porque está claro que la gente va al cine a ver comedias", ha puntualizado, haciendo un repaso de su cambio de género y del paso de 8 citas a Que Dios nos perdone"He sido un poco suicida, intento contar historias que me interesan, quizá me haya equivocado", ha añadido entre risas, sin cerrar las puertas a futuros proyectos de humor: "Me encanta la comedia, verla y hacerla, espero volver a hacerla en el futuro".

Ficción desde lo real

Si hay algo en lo que ha querido puntualizar el director es en la ficción de los personajes creados junto a Isabel Peña. "Siempre está el morbo de pensar que puede salir alguien real y creo que eso es positivo", ha dicho el director, asegurando que los espectadores encontrarán un largometraje con "un ritmo trepidante y una aventura muy potente".

Lo que no encontrarán esos espectadores son distintas personas reales retratadas en su historia. "En la corrupción no van a ver personajes reconocibles pero sí reconocerán algún guiño muy anecdótico", ha indicado, asegurando que "si hubiéramos querido hacer una película sobre un caso real, podríamos haber hecho una película sobre la Gürtel, pero no es el caso".