Más de 150 ballenas piloto se quedaron varadas este viernes en una bahía en el suroeste de Australia, lo que ha motivado la emisión de una alerta por tiburones.

A pesar de los intentos por desviarlas y por trasladarlas con grúas, alrededor de la mitad han muerto tras el incidente.

Un grupo de expertos y voluntarios se encuentran en la bahía Hamelin, situada a unos 315 kilómetros de Perth, para evaluar la situación e intentar salvar a los 50 cetáceos que quedan vivos en la playa y a otros 25 que están en aguas poco profundas.

«La fuerza de los animales, así como el viento y las posibilidad de condiciones meteorológicas húmedas afectarán el momento y el lugar en que intentemos llevarlos al mar», ha comentado el coordinador de desastres, Jeremy Chick, en un comunicado del Ministerio de Biodiversidad y Conservación del estado de Australia Occidental.

Las autoridades han cerrado las playas de la zona y han emitido una alerta por la presencia de tiburones, que en esa parte del país provocan la muerte ocasional de humanos.

Esta ballena, llamada también calderón tropical o de aleta corta, mide entre 4 y 5,5 metros, habita aguas tropicales y subtropicales en grupos de unos cien miembros. Y debido a sus estrechos vínculos sociales es común que se queden varados en masa.