El presunto parricida de Getafe ahogó a los niños en la bañera antes de tumbarlos en la cama y prender fuego a la vivienda, según el informe preliminar de la autopsia practicada este miércoles a los dos hermanos de 8 y 13 años que murieron ayer en Getafe (Madrid), presuntamente a manos de su padre, que luego se suicidó.

Todo apunta a que el presunto parricida ahogó a los niños, posiblemente en la bañera, antes de que se provocar el incendio en el dormitorio. Según han confirmado a 20minutos fuentes del Summa, los cuerpos de los niños estaban "quemados", a pesar de no tratarse de un fuego demasiado importante y que fue rápidamente extinguido por efectivos del parque de Bomberos de Getafe. 

Alejandro, de 13 años, y Marina, de ocho, estaban solos y encerrados en la vivienda cuando comenzó a arder. Fue la llamada de los vecinos la que alertó a los servicios de emergencias, que llegaron prácticamente al mismo tiempo que la madre.

Cuando los bomberos preguntaron a la mujer si podía haber alguien en el interior, ella explicó que "a lo mejor estaban su marido y sus hijos", aunque no podía afirmarlo con rotundidad, confirman desde el Summa. Fue la madre la que facilitó la llave a los bomberos para que accedieran a la casa y localizaran el origen del fuego, que presuntamente hallaron en el colchón, por eso los cuerpos estaban "quemados" a pesar de que el incendio solo se registró en la habitación y no se extendió al resto de la casa.

Una vez dentro del domicilio, los efectivos acudieron a la habitación de matrimonio, sobre cuya cama estaban los cuerpos "quemados" y sin vida de ambos menores. Fue en ese momento cuando la madre tuvo que ser trasladada a dependencias municipales para ser atendida por un ataque de ansiedad.

Una nota "manuscrita"

Fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid han confirmado a este diaro que en el cadáver del padre, que fue localizado poco después en las vías de la estación de tren de Getafe Industrial, había una nota "manuscrita".

La Policía Nacional ha declinado desvelar el contenido de la misma, pero sí ha aclarado que está relacionado con la autoría del crimen y los motivos por los que el suicida habría acabado con la vida de sus hijos.

Otras fuentes conocedoras del caso sí han concretado que en la misiva hallada en la inspección ocular del cadáver, el padre, un hombre de 46 años, asumía la autoría material de los infanticidios y aseguraba haberlo hecho "para que no sufrieran". Además, primero trascendió que la pareja estaba eb trámites de separación, pero la mujer lo negó en su declaración policial. Dijo que él no tenía motivos para cometer el crimen, que no iban a separarse y que al estar desempleado era quien se ocupaba de los pequeños.

Según han develado fuentes de la investigación, el padre de los hermanos no se arrojó al tren en la estación sino que, al parecer, esperó el paso del convoy encajado ya entre las vías, por lo que su visibilidad era mínima y el conductor del tren no pudo reaccionar. "El cuerpo quedó destrozado", han explicado las mismas fuentes.

Fue en el momento del levantamiento del cadáver del progenitor por parte del juez de guardia cuando, entre las pertenencias del fallecido, se encontró la nota en la que asumiría los hechos y expondría las presuntas razones de un crimen 'compasivo'.

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