Paco Lobatón
El periodista Paco Lobatón, en una imagen de archivo. 'Crimen & Investigación' / Efe

No añadir más dolor al de la familia de Gabriel Cruz, desaparecido el pasado martes en Las Hortichuelas, en Níjar (Almería), ni interferir en la investigación en marcha son dos "mandamientos" que, según Paco Lobatón, no deben transgredirse, y para ello aconseja "evitar el juego de las hipótesis derrotistas".

"He conocido muy pocos casos de desapariciones que se conviertan en un tema de alarma social generalizada, y éste, sorprendentemente, está teniendo esa dimensión", ha reconocido el periodista jerezano en una entrevista con EFE.

Según explica Lobatón, mientras no se llegue a un final, "el que sea, no hay por qué adelantar la peor de las conclusiones", ya que eso no añade ningún valor y, al contrario, puede transgredir uno de los "mandamientos fundamentales": no añadir dolor al dolor de las familias.

'Te buscaré mientras viva'

En vísperas del Día de las Personas Desaparecidas Sin Causa Aparente, que se celebra el próximo 9 de marzo desde que hace ocho años lo declarara el Congreso, Lobatón publica el libro Te buscaré mientras viva (Aguilar), un homenaje a las personas desaparecidas y a sus familiares.

"Siempre he tenido la preocupación de que los casos de más larga duración entran en una zona de olvido, que es una doble desaparición para las familias. De ahí el 'leitmotiv' principal: rescatar del olvido a esas personas", asegura.

A través del testimonio de catorce familias (con casos como el de Yéremi Vargas, Cristina Bergua; David Guerrero, conocido como el niño pintor de Málaga; o la malograda Diana Quer), el periodista sigue dando voz a los desaparecidos y compone una historia: la de la supervivencia.

"De la amputación que llega a suponer una desaparición sacan energías y restablecen la capacidad de seguir viviendo, de seguir luchando permanentemente", subraya el también presidente de la Fundación QSD (Quien sabe Dónde) Global Europea.

'Quién sabe dónde'

Conocer la incertidumbre que genera una desaparición es un "sufrimiento de una profundidad inconmesurable", que a Lobatón le hizo "click" como periodista y como persona en los años 90, estando al frente del mítico Quién sabe dónde en TVE, en antena durante seis años ininterrumpidamente.

"Dejaron de ser casos y se convirtieron en causas", admite el periodista, que recuerda de qué manera durante el propio devenir del programa iba viendo "cómo una acción de comunicación, ejercida con mucho empeño y con mucho respeto, daba resultados".

"Eso te crea un compromiso: no puedo ser el remedio pero sí puedo ser una ayuda para paliar sus efectos", añade.

Recuerda que la última emisión de Quién sabe dónde fue en junio de 1998 y desde entonces han sido "19 años llamando a la puerta con distintas actualizaciones del formato": "Igual que nunca supe por qué TVE suspendió el formato, tampoco sé el porqué del regreso ahora".

'Desaparecidos'

Esta vez bajo el nombre de Desaparecidos, con la periodista Silvia Intxaurrondo como presentadora y él mismo en la dirección, La 1 acaba de reponer su añorado formato en el "prime time" de los miércoles.

Un regreso que, según imagina, se debe a la percepción de que la sociedad "vuelve a estar sensibilizada" con el tema de las desapariciones, especialmente a raíz del caso de Diana Quer, que, pese a los comportamientos "muy desafortunados" de algunos medios, ha generado "esa conciencia de que el fenómeno estaba ahí".

Esa sensibilidad general "más a flor de piel", unida a la vulnerabilidad del pequeño Gabriel Cruz, de 8 años, es lo que para Lobatón ha contribuido de manera determinante a que su desaparición genere una alarma social generalizada.

Por ello, considera "absolutamente" imprescindibles programas de este tipo en el panorama televisivo actual: "Una realidad de esa dimensión no puede ignorarse y es ahí donde viene la pertinencia y la necesidad de que la televisión como medio se ocupe".

Respeto a las familias

Y aunque se transite por terrenos pantanosos, sostiene Lobatón, hay que mantener un equilibrio entre información y espectáculo "con un ejercicio de sensibilidad, de respeto a las familias y de responsabilidad".

Tres valores que para el periodista deben ser premisas del tratamiento informativo del dolor en general y, particularmente, del dolor e incertidumbre que generan las desapariciones.

"Hay dos mandamientos fundamentales: no añadir dolor al dolor de las familias y no interferir en las investigaciones en marcha", explica.

Por ello, en el caso del pequeño almeriense Paco Lobatón hace un llamamiento a los medios de comunicación y a los periodistas: "Estamos ante un desafío para estar atentos, darle toda la cobertura necesaria, pero con la debida contención para no transgredir esos dos principios".