Luis de Guindos
Luis de Guindos, en la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo. EFE/Stephanie Lecocq

El trámite que estaba obligado a pasar Luis de Guindos hoy en su camino al BCE no era cómodo. El Parlamento Europeo ya había dudado el 15 de febrero sobre su idoneidad y consideraba que su rival de entonces, el irlandés Philip Lane, había sido "más convincente" para optar a la vicepresidencia del organismo. Lo que pasó, ya es conocido: retirada del rival, consenso en el Eurogrupo en favor del español y primer botín europeo para Rajoy.

Guindos empezó su comparecencia una hora tarde —el vuelo de Mario Draghi, el ponente anterior, se retrasó por la niebla en Milán— y detalló a la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo su proyecto como vicepresidente monetario de la eurozona. Lo hizo trompicado, alternando el español con el inglés y el francés... y visiblemente nervioso porque sabía lo que se le venía encima.

Hasta doce eurodiputados tomaron la palabra para interpelar a Guindos después que éste hubiese elaborado un discurso que presumía de su papel en la recuperación española en España, que garantizaba su independencia en la institución y que defendía su valía para el cargo de número dos en el BCE.

Cinco de los interpelantes fueron españoles, pero solo Ramón Tremosa (del PdCat) y el popular Gabriel Mato se alinearon con los intervinientes de otros países al centrarse más en indagar sobre las políticas monetarias que idea Guindos para la eurozona. Los otros tres, pese a compartir nacionalidad con el ministro, fueron directamente a tumbar la opción de Guindos como candidato ideal para el puesto.

"Usted es el artífice de un rescate bancario que costó 60.000 millones a los contribuyentes y que ha incrementado la pobreza en España", le espetó Paloma López Bermejo, de Izquierda Plural. "La crisis se agravó con sus política, refleja el servilismo ante la banca y ni siquiera ha habido dialogo político en su país para nominarle. ¿Cómo puede esperar que alguien con estas credenciales acomode las necesidades de sur de Europa?".

Su intervención fue tan encendida que el presidente de la Comisión, Roberto Gualtieri, hubo de frenarla y cerrarle el micrófono cuando anunciaba que su partido votaría mañana en contra de la candidatura del ministro. "¿Qué garantías puede dar de que los conflictos de intereses que ya ha tenido en España no se van a repetir?", atizó poco después Ernest Urtasun, de Iniciativa per Catalunya.

Algo más comedido se mostró el socialista Jonás Fernández, sobre todo después de que su partido anunciase el viernes una "abstención crítica" en la votación de este martes en el Parlamento Europeo, después de haber repetido que no apoyarían su elección por no ser mujer y no tener perfil técnico. "Hemos perdido una oportunidad para haber hecho de esta candidatura de país algo mejor", apostillo, eso sí, Fernández.

Solo la eurodiputada Pervenche Berés, del Partido Socialista Francés, se salió del guión de crítica técnica del resto de diputados al inquirir a Guindos sobre los "sobres generalizados que han salpicado a los miembros de su Gobierno", en referencia a la acusación de sobresueldos en dinero negro pagados a  dirigentes del Partido Popular. "Como sabe usted, yo no he sido miembro de ninguna lista electoral del Parlamento Español, pero me ha enorgullecido formar parte de este Gobierno", respondió sorprendido Guindos.

Era la segunda vez que Guindos comparecía en la Eurocámara tras la audiencia a puerta cerrada previa a su elección por el Eurogrupo para ocupar la vacante que dejará Vitor Constancio el 1 de junio. Allí ha acudido con el título de "ministro" por delante, algo que esperaba que no sucediera para restar importancia a las críticas que recibía por su perfil político. Deberá esperar a la semana que viene, según confirmó hoy Rajoy.

El ministro se ha defendido de todas sus dudas. Cuando le han sacado la carta del perfil político, ha respondido que le ha permitido poseer una "visión de conjunto para saber qué medidas tomar en cada momento". Cuando se le ha hablado de su pasado bancario, ha garantizado ya no tiene "vinculación" con esas empresas privadas y que "también un ministro puede defender la independencia del BCE". Y ante las dudas de la Eurocámara por no ser mujer, ha defendido que "de los ocho principales cargos en el Ministerio de Economía y Finanzas, seis de ellos los ocupan mujeres".

La comisión económica del Europarlamento votará este martes a las 12h la idoneidad del ministro para el cargo, pero su opinión serán tan poco vinculante como la que exprese el Consejo de Gobierno del BCE el próximo 8 de marzo. El presidente del BCE, Mario Draghi, consideró minutos antes de la comparecencia de Guindos que la independencia de la institución monetaria está "protegida" y que "va más allá de cualquier perfil personal". Y sobre el informe que elaborarán sobre el español, avanzó que se evaluará su experiencia en "cuestiones monetarias y bancarias". El expediente de Guindos en este terreno, es bastante escaso.

La última palabra, en todo caso, la tendrán los jefes de Estado en la cumbre europea que se celebrará el 22 y 23 de marzo. Todo apunta a que su elección —por mayoría cualificada de 14 países que representen al 65% de la población— no desembocará en ningún resultado que no sea la ratificación defnitiva de Guindos como relevo del portugués Constancio en la sede del organismo en Fráncfort.