Protestas de pensionistas.
Protestas de pensionistas. ARCHIVO

Miles de pensionistas salieron el pasado jueves, 1 de marzo, a la calle para protestar contra la pérdida de poder adquisitivo del colectivo y el "deterioro" del sistema público que achacan a las reformas impulsadas desde los Gobiernos de PSOE y PP.

El detonante de estas y otras movilizaciones, como la que hay convocada el 17 de marzo, ha sido la subida del 0,25% en las pensiones para 2018 que aprobó en diciembre el Consejo de Ministros. Es el mínimo legal establecido y se aplica por quinto año consecutivo. Ya entonces, el sindicato UGT animó a los afectados a devolver la carta de comunicación que recibieron del Gobierno con el mensaje escrito a mano "la subida del 0,25% es una mierda".

Así, las principales reivindicaciones de este colectivo pasan por: la equiparación de la subida de las pensiones con el Índice de Precios al Consumo (IPC) y que los Presupuestos Generales del Estado incluyan partidas para asegurar la financiación de la Seguridad Social.

Según la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (CEDSPP), organizadora de las protestas, apoyadas por sindicatos y otros colectivos como Marea Pensionista, las reformas de PSOE y PP suponen "una pérdida a medio plazo de más del 35% del poder adquisitivo de las pensiones". En su opinión, todo se ha hecho con el objetivo de favorecer los planes privados.

Según UGT, entre 2010 y 2017 los pensionistas españoles han perdido una media de 670 euros al año en capacidad adquisitiva. Por eso, el Colectivo Ronda, en representación de un activista de Marea Pensionista, anunció que acudiría al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Otras reivindicaciones difundidas por la Coordinadora son: que la jubilación vuelva a ser a los 65 años; la recuperación de los perdido desde 2011; reducción hasta desaparición de la brecha de género en las pensiones; eliminación del copagos; y una pensión mínima de 1.080 euros.