Luis de Guindos
Luis de Guindos comparece ante la prensa tras su elecciones como vicepresidente del BCE. OLIVIER HOSLET / EFE

No hubo espacio para la sorpresa. Mil y una veces repitió como un mantra el Gobierno español que la vicepresidencia del BCE iba a ser para España; que tenía "apoyos suficientes" para colocar a Guindos en Francfort y que, en definitiva, Europa estaba en deuda con los españoles por su infrarrepresentación en la jerarquía comunitaria.

El Eurogrupo anunció finalmente este lunes su "apoyo" al ministro de Economía para relevar al luso Vitor Constancio como número dos en el organismo monetario. Y lo hizo no solo por consenso, sino por unanimidad. Irlanda decidió retirar la candidatura de Philip Lane poco antes de empezar la reunión de los ministros económicos de la zona euro, y pavimentó así la vía para elegir a Guindos y otorgar a Rajoy su primer botín europeo desde que es presidente.

"El papel de vicepresidente del BCE es muy importante y la decisión se debe tomar por consenso", dijo el ministro de finanzas irlandés Paschal Donohoe para justificar la retirada del gobernador del Banco Central de su país. "La calificación y experiencia de Guindos le adecua al puesto", añadió.

Con la nominación de Guindos ganan todos. España se hace hueco en un órgano directivo comunitario, el Eurogrupo evita una imagen de división e Irlanda deja la puerta abierta para que Lane retome la carrera en los dos próximos años. En ese tiempo se abren cinco vacantes en el BCE y una es todo un caramelo: la presidencia que dejará Mario Draghi en 2019.

"Afronto con humildad el desafío e intentaré hacerlo lo mejor posible", dijo ayer el ministro madrileño, que se mostró "muy contento" ante los medios por recuperar para España un lugar en el BCE que no posee desde que José Manuel González-Páramo abandonó en 2012 su puesto en el Consejo de Gobierno del organismo. "Sin el apoyo del presidente Rajoy y de mis colegas durante seis años en el Eurogrupo no habría sido posible", reconoció.

El guía de la política económica española en los últimos seis años y el responsable de sanear su sector financiero –con un rescate y una nacionalización de 'cajas tóxicas' de por medio– prepara ya las maletas para mudarse a Francfort y comenzar su labor el 1 de junio. El Ecofin ratificará este martes la decisión del Eurogrupo, la Eurocámara le volverá a pasar revista y elaborará un informe no vinculante para que los Jefes de Estado oficialicen su nombramiento en la cumbre de mediados de marzo.

Guindos dijo hace diez días que no dimitiría hasta recibir luz verde en el Consejo Europeo, pero este lunes explicó que acelerará su salida del Gobierno. "Será cuestión de días", dijo. E insinuó que cuando llegue el 26 de febrero a la Eurocámara para convencer a los europarlamentarios de su proyecto... podría hacerlo ya sin ser ministro.  "Ahí es donde intentaré convencerles de mis condiciones para el puesto", ha asegurado.

Las grandes economías han apoyado la marcha de Guindos a Francfort. Alemania fue su gran valedor, quizás esperando que España le devuelva el favor apoyando en 2019 a Jens Weidmann (presidente del Bundesbank) como relevo de Draghi. También Francia le expresó su apoyo pese a su perfil político. "Como ministro tuvo capacidad de aprender para ser buen vicepresidente del BCE", dijo el comisario Pierre Moscovici. Incluso le prestaban su confianza países con gobiernos socialistas como Portugal, Malta o Eslovaquia.

Solo Italia fue remisa. Y lo hizo hasta ultima hora. Su ministro de Finanzas, Pier Carlo Padoan, afirmó antes de entrar en el Eurogrupo que aún realizaban "evaluaciones finales". Una tibieza que evocaba cierta revancha por aquel apoyo español a la holandesa Ámsterdam, en detrimento de Milán, como sede de la Agencia Europea del Medicamento en aquel concurso en el que la opción de Barcelona se quedó en el camino.

Guindos se incorporaría al Banco Central Europeo el 1 de junio, un día después de la renuncia de Constancio, así que ocupará los próximos tres meses en preparar su incorporación. En la sede de Francfort pasará ocho años no renovables, hasta cumplir los 66. Y lo hará con una sustancial mejora de su sueldo. Guindos cobrará en el BCE unos 334.080 euros, casi cinco veces más que su sueldo actual como ministro del Gobierno de España.