Papá Noel
Un hombre disfrazado de Papá Noel, en una imagen de archivo. CAROLINE BLUMBERG / EFE

Un presunto cúmulo de "indisciplinas" llevaron a unos grandes almacenes a despedir a una trabajadora que, entre las faltas cometidas, reveló a una niña pequeña la identidad real de Papá Noel.

Los hechos ocurrieron en Santa Cruz de Tenerife en las Navidades de 2015, aunque la vendedora, según se especifica en la sentencia, mantenía desde meses antes a esa fecha una conducta sancionada y reprobada por compañeros y superiores.

La mujer en cuestión, que recurrió el despido improcedente, entró a trabajar en la compañía en 2005, con categoría de vendedora y con un sueldo bruto prorrateado de algo más de 2.000 euros.

El 17 de diciembre de 2015, la empresa decide sancionarla con una falta muy grave, previa a su despido disciplinario, al entender que de forma reiterada realizaba el "incumplimiento" de las tareas derivadas de su cargo. Entre las que alegó la compañía figuran, entre otras faltas, una "actitud negativa, pasiva, poco diligente y muy alejada de la profesionalidad exigida a la plantilla".

En los hechos argumentados, los superiores relatan faltas de respeto hacia ellos mismos, los compañeros de la trabajadora y los clientes del centro comercial. Refieren también malas maneras, actitudes amenazantes y groseras y falta de cortesía. Además, de descuido hacia el material e incumplimiento de las tareas asignadas. 

Pero la gota que colmó la paciencia de los responsables fue lo ocurrido en la sección de joyería, donde estaba asignada la trabajadora. Mientras una familia de clientes estaban en la zona, la madre trató de cerrar disimuladamente la compra de un reloj como regalo de Navidad para su marido.

En ese momento, la vendedora sancionada instó a la hija de la pareja a irse con su padre, para que su mamá pudiera comprar el regalo de Navidad de su padre, lo que sorprendió y confundió a la pequeña, que creía hasta entonces que ese regalo corría a cargo de Papá Noel.

La pareja se quejó al responsable de tienda por la actitud irreverente y maliciosa de la vendedora, motivo que derivó en su despido final, en concreto un despido disciplinario.

La mujer recurrió ante los tribunales, que por dos veces han considerado que su despido es procedente. Primero lo hizo el Juzgado de lo Social número 6 de Santa Cruz de Tenerife y ahora ha sido la Sala de lo Social del TSJ de Canarias la que ha ratificado el fallo y tumbado el recurso de súplica de la demandante, que no será readmitida.