A la espera de los números
La compra y venta de lotería aumenta durante las épocas de crisis económicas. ARCHIVO

Quedan nueve días para que alguien multiplique por 600.000 cada euro invertido en el Gordo de Navidad. Cifra tan tentativa que hace que todos los vilagarcianos se olviden de la crisis, de la subida del pan, de la luz o del gasóleo e inviertan 20 euros en un boleto.

No en vano, Loterías y Apuestas del Estado es muy consciente de que es en pleno proceso de crisis cuando más se vende y por ello ha incrementado casi un diez por ciento la consignación para la comarca con respecto al pasado año 2006.

Grandes compradores

Sólo en el municipio de Vilagarcía de Arousa se repartieron 19.176 billetes, es decir 3.835.200 euros, para una población que todavía se sitúa en 37.000 personas, según el último censo.

Las cuentas son claras pues un simple cociente permite determinar que cada habitante tiene consignadas en sus cinco administraciones de lotería algo más de cien euros para los números que cantan los niños de San Ildefonso. Obviamente se cuenta también con los turistas que se han acercado a la comarca.

Loterías y Apuestas del Estado es muy consciente de que es en pleno proceso de crisis cuando más se vende

Lotería del Estado atribuye casi diez millones de euros en una comarca integrada por once municipios con una población que supera los cien mil habitantes. A las administraciones de lotería de O Grove, Cambados, A Illa de Arousa y Vilanova, a las que se repartió un total de 18.301 billetes por un valor de 3.660.200 euros.

La cifra es abultada si se relaciona con lo consignado el pasado año a las mismas administraciones, de modo que las ventas por ejemplo de Vilagarcía han supuesto 3.441.000 euros y 17.205 billetes vendidos.

Mayor ilusión

Es de destacar el hecho de que el pasado año fue especial. La población saliniense esperaba una compensación a los desastres que habían padecido con las riadas y quizás, por ello, como reconocen sociólogos que se han referido a la situación, predeterminó una mayor ilusión entre los compradores de décimos y participaciones.

Pese a que se vendieron gran cantidad de números, el resultado no pudo ser más frustrante, ya que sí hubo un segundo premio en Combarro, donde las inundaciones también provocaron daños de cierta importancia.

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