Los líderes del PSOE y el PSC, Pedro Sánchez y Miquel Iceta.
Los líderes del PSOE y el PSC, Pedro Sánchez y Miquel Iceta. EFE

El PSC busca "parar como sea" la declaración unilateral de independencia (DUI) y trata por tierra, mar y aire de que no se llegue a ese punto, porque cree que desencadenaría una "respuesta virulenta" del Estado que dificultaría la búsqueda de una solución política. La formación de Miquel Iceta, con un complicado papel en el tablero de la política catalana, ha encontrado, eso sí, un pequeño alivio en la creciente distancia que el PSOE marca con el PP en este asunto.

En las últimas 24 horas, los socialistas catalanes han intentado por múltiples vías frenar una DUI: en la mañana de este miércoles, Iceta remitió una carta al president Puigdemont para pedirle que no refrende los resultados del 1-O y no dé el paso de proclamar la independencia; horas después, ofreció al PSC como mediador entre el Gobierno central y el de la Generalitat; y, este jueves, el PSC recurrió al Constitucional la convocatoria del Pleno del lunes en el Parlament.

Esta iniciativa ante el tribunal de garantías se ha materializado mediante un recurso de amparo contra la convocatoria de la Cámara catalana, en la que Puigdemont tiene previsto valorar los resultados del pasado domingo, y donde la DUI estará sobre la mesa. Los socialistas argumentan ante el tribunal de garantías que esos planes ignoran "a sabiendas" la suspensión de la Ley del Referéndum e implican el riesgo de un "quebrantamiento radical" de la Constitución.

Pocas esperanzas

En privado, fuentes de la formación catalana admiten que tienen pocas esperanzas de que estos intentos den frutos. Un integrante del grupo parlamentario del PSC dice que los independentistas "están atrapados" por su propia deriva y "no tienen otro remedio" que proclamar la independencia. "Los únicos que podrían parar el proceso son los sectores moderados del PDeCAT, pero no pueden con Puigdemont, que sigue adelante a toda costa", lamenta.

En cuanto la mediación, idea que el PSOE no ha planteado en público y que Iceta defendió este miércoles, fuentes del PSC aseguran que se trató de un intento "más retórico que con visos de prosperar". "Era una llamada al diálogo en la que insistiremos: que Puigdemont renuncie a la DUI y nos sentemos a hablar, con mediadores si es necesario", señala un cargo del partido, que en todo caso admite que "sin gobernar, el PSC lo tiene muy difícil para influir en esto".

Respuesta dura

Así las cosas, los socialistas catalanes ven como "el escenario más probable" que se declare la independencia de Cataluña y, si eso sucede, comentan fuentes del partido a este diario, se desencadenará "una respuesta virulenta" del Estado que va a hacer "muy complicado" que pueda prosperar el "diálogo" o la búsqueda de cualquier tipo de "solución política" al conflicto territorial. "El Estado va a tener que reaccionar, y todo se va a complicar", afirma un cargo.

En ese sentido, el PSC consideró que el mensaje del rey en la noche del martes fue un "aviso" de que la respuesta a la DUI será "dura". Varios dirigentes del partido, de hecho, expresaron su desazón por la ausencia en las palabras del jefe del Estado de cualquier alusión al diálogo. "Esperábamos más. Esperaba una puerta abierta al diálogo y al consenso. Muy preocupada", escribió en Twitter la primera secretaria adjunta, Núria Marín.

Evitar la foto con el PP

Los socialistas catalanes llevan semanas en una posición endiablada en el tablero político. Sus más de 100 alcaldes, por ejemplo, se enfrentaron a la disyuntiva de facilitar o no locales para que se celebrase la votación del 1-O. Se inclinaron por esta última opción, y muchos de ellos sufrieron no pocas presiones. "Nunca había tenido miedo de militar en el PSC hasta ahora. Está triunfando el escenario de la CUP, el del conflicto social", lamenta un diputado.

En ese contexto, para el partido ha supuesto un cierto alivio que el PSOE marque distancias con el Gobierno y el PP en la crisis catalana: lo hizo el lunes Patxi López, que censuró al Ejecutivo por no impedir la votación del 1-O y por unas cargas policiales "absolutamente evitables"; subió el tono Sánchez, que exigió a Rajoy negociar "de inmediato" con Puigdemont; y redobló la apuesta el grupo parlamentario en el Congreso, que pedirá reprobar a la vicepresidenta.

"La foto PP-PSOE nos hacía mucho daño. Nosotros tratábamos de explicar que no era un apoyo al PP ni al Gobierno, sino al Estado, pero toda apariencia de apoyo a Rajoy nos hundía", dicen fuentes del PSC, que admiten que "echaron de menos más contundencia" en las críticas de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy en la noche del 1-O y celebran ahora el plan para censurar a Soraya Sáenz de Santamaría en la Cámara baja.

"Nos viene bien el gesto de la reprobación", concede un miembro de la dirección del PSC. Esa decisión del PSOE ha provocado algunas críticas internas, pero la dirección del grupo parlamentario en el Congreso reiteró este miércoles que lo ve "absolutamente oportuno". "También entendemos que el PSOE tiene que tener un discurso para toda España", añaden en el PSC, donde se minimizan los matices entre los discursos de PSOE y de los socialistas catalanes.