Podemos ensaya la 'equidistancia' sobre Venezuela para evitar críticas

Antonieta Mendoza y Leopoldo López, padres del opositor venezolano Leopoldo López, flanquean a Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid. A la derecha, Begoña Villacís, portavoz municipal de Ciudadanos.
Antonieta Mendoza y Leopoldo López, padres del opositor venezolano Leopoldo López, flanquean a Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid. A la derecha, Begoña Villacís, portavoz municipal de Ciudadanos.
Ayuntamiento de Madrid

Podemos reorienta su discurso sobre Venezuela para devolver los ataques del resto de fuerzas políticas y contribuir, según sus dirigentes, a solucionar el conflicto que azota al país, donde los choques violentos entre las fuerzas de seguridad del gobierno de Nicolás Maduro y una oposición radicalizada han provocado más de 60 muertos y centenares de heridos en este 2017, de acuerdo al ejecutivo local.

El planteamiento –que no es, recalcan fuentes internas, un cambio de postura respecto a la defensa del "democráticamente elegido" Maduro– lleva meses sobre la mesa.

La discusión ha tenido lugar en los órganos internos del partido, indican desde el mismo, aunque las fuentes consultadas no se ponen de acuerdo sobre si la iniciativa partió del equipo de Pablo Iglesias o del sector asociado a Íñigo Errejón. En lo que sí coinciden, aseguran a 20minutos, es en la necesidad de "tomar distancia", evitar declaraciones "subidas de tono", que "perjudican más que ayudan" a Podemos y al pueblo venezolano.

Iglesias: "Hay que templar gaitas"

El paso definitivo lo dio Manuela Carmena el lunes con la recepción de los padres del opositor encarcelado Leopoldo López. Durante su encuentro a puerta cerrada en el Ayuntamiento de Madrid, la alcaldesa se comprometió a organizar "algún acto o declaración pública" para "avanzar en la protección de los derechos fundamentales en Venezuela y en la recuperación de las libertades", como anunció después la portavoz municipal, Rita Maestre.

La propuesta no satisfizo a Javier Cremades, abogado de la familia de López, que criticó la "equidistancia" de las autoridades madrileñas. En cambio sí, ha obtenido el respaldo de Pablo Iglesias, que ayer aseguró que comprende el "papel institucional" de su máxima exponente municipal, quien semanas atrás se había reunido también con las víctimas de las guarimbas o grupos radicales callejeros de la oposición.

Iglesias denunció, además, durante una entrevista en Radio Nacional, que es "irresponsable" utilizar la situación de Venezuela –que amenaza con llegar a un "conflicto civil"– para hacer política en España, como asegura que ha hecho el PP a fin de embarrar los debates políticos y descalificar a sus rivales. "Hace falta dialogo y templar gaitas, algo que señalan figuras como José Luis Rodríguez Zapatero o el papa Francisco", advirtió.

Garzón reconoció "errores"

Iglesias ya dio pasos en esta dirección en 2015, cuando, después de calificar de "extremista" a Leopoldo López, aseguró que Maduro debía explicar las supuestas presiones denunciadas por el exfiscal Franklin Nieves para encarcelarlo mediante una sentencia judicial cuestionada a nivel internacional. Incluso Alberto Garzón, líder de IU, criticó en un artículo para el diario Público en abril los "erroresy la "corrupción" de la revolución bolivariana. Previamente, había asegurado que Leopoldo Lopez ha sido encarcelado bajo la acusación de ser un "golpista".

Sin embargo, no toda la organización -ni tampoco Garzón- comparte la equiparación de la actuación de Maduro con la de una oposición que califican de "fascista" y que ha llegado a pedir un levantamiento militar para tumbar al Gobierno. Así lo creen concejales de Carmena como Yolanda Díaz, Carlos Sánchez Mato, Mauricio Valiente (los tres, afiliados de IU), Rommy Arce, Pablo Carmona , Montse Galcerán o Javier Barbero, que se desmarcaron de la alcaldesa y votaron en contra de recibir a los padres de López.

Cargos públicos de Podemos admiten que tanto su situación como la posición de aliados incondicionales de Maduro en la que el PP les quiere colocar es "complicada", ya que esta última ha calado especialmente en los medios y en una parte amplia del electorado. Aunque creen que es mejor "no hablar" de Venezuela porque oculta los "problemas reales" de los españoles, sostienen que, si hay que hacerlo, es "más útil" enfrentarlo de manera "constructiva" y no a la defensiva.

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