El patrullero de la Armada española Infanta Cristina ha sido expulsado por la Marina Real británica de la zona próxima a la costa de Gibraltar. Según recogen medios británicos, el buque español se encontraba este martes por la tarde navegando en las aguas en litigio que rodean el Peñón cuando el barco HMS Scimitar, de inferior tamaño, comenzó a perseguirlo y le ordenó que saliera inmediatamente de su territorio.

El Gobierno de Gibraltar ha acusado en Twitter al patrullero español de realizar una "incursión ilegal en aguas británicas de Gibraltar", y ha acompañado el mensaje de un pequeño vídeo en el que se aprecia la silueta del buque de la Armada española.

Desde el Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa, que dirige las acciones del Infanta Cristina, un portavoz ha explicado a Europa Press que la Armada tiene desplegado durante casi todo el año un patrullero para vigilar las aguas de soberanía española y que recorre los espacios que van desde el mar de Alborán hasta el Golfo de Cádiz, separados por el estrecho de Gibraltar.

Este martes, ese patrullero pasó frente a las costas de Gibraltar entrando, según se desprende de la denuncia del Gobierno gibraltareño, dentro del límite de las tres millas náuticas, que es el espacio marítimo que viene reivindicando el Ejecutivo británico como de su jurisdicción.

Sin embargo, España solo reconoce a Reino Unido soberanía sobre las aguas del interior del puerto de Gibraltar, y no sobre las que rodean el Peñón. Esta posición se basa en que por el Tratado de Utrecht de 1713 solo cedió a la Corona británica la ciudad y el castillo de Gibraltar, junto con su puerto, defensas y fortaleza, no así el istmo —ocupado ilegalmente por los ingleses desde el siglo XIX—, ni las aguas circundantes ni el espacio aéreo suprayacente.

Reino Unido, en cambio, alega que por la posterior Convención del Mar de Naciones Unidas tiene jurisdicción sobre las aguas que rodean el Peñón hasta las tres millas náuticas.

Este episodio es el último de una escalada de tensión diplomática entre el Reino Unido y España a costa de Gibraltar, que ha vuelto a acaparar la atención después de que la primera ministra, Theresa May, no incluyese a Gibraltar en la carta enviada a la UE y que marcaba el inicio de las negociaciones del brexit.

La colonia británica sí aparecía mencionada en un texto de la UE, en el que indicaba que no abordará la situación de Gibraltar durante las negociaciones para la salida del Reino Unido y que condicionará cualquier pacto posterior sobre su estatus al visto bueno de España. Este posicionamiento de la UE ha sido el detonante de la crispación de los británicos, que ha hecho que algunos políticos hablen de "declarar la guerra", una hipótesis que ya ha sido descartada por Londres.

Por su parte, el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, ha evitado desde entonces criticar a May por no incluir a Gibraltar en la carta, y ha acusado al Gobierno español de "comportarse como un matón". Mientras, el ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, ha respondido diciendo que el "Reino Unido está perdiendo los nervios" con este asunto, unas declaraciones que no han ayudado a calmar la crisis.