Circulamos con nuestro coche como cada día, parece que todo va sin incidencias hasta que, cuando nos damos cuenta, llevamos una rueda pinchada. Un bordillo puntiagudo, un cristal mal orientado, el desgaste... Las ruedas pueden pinchar por muchos motivos diferentes, pero es importante ante un suceso que puede pasar en cualquier momento estar preparados para solucionar el problema con eficiencia y, sobre todo, seguridad.

La reciente muerte de un ciudadano en la madrileña localidad de Valdemorillo tras caerle encima su propio vehículo por un fallo del gato hidráulico pone de manifiesto la importancia de saber desenvolverse con fiabilidad ante estas situaciones. Más allá de la propia rueda, el manejo del gato y la sustitución del neumático pinchado son una cuestión de seguridad para el propio conductor.

La correcta utilización del gato es la única diferencia entre una sustitución de una rueda pinchada sin mayor problema o un accidente que puede resultar fatal. Para ello hay que tener en cuenta una serie de factores que el Real Automóvil Club de España (RACE) aglutina en el vídeo que aparece en el encabezado de la noticia.

El proceso

En primer lugar hay que llevar el vehículo hasta un lugar seguro. Es preferible circular unos minutos más con la rueda pinchada (siempre que sea posible) a detenerse a realizar la maniobra en un sitio que comprometa la seguridad tanto del conductor como de otros usuarios de la vía. Lo ideal es poder salir de la calzada y que el coche esté en un terreno llano y firme, evitando las cuestas.

Antes de comenzar la maniobra de sustitución hay que tomar ciertas medidas. Hay que colocar los triángulos de seguridad y hacerlo con el peto reflectante colocado. Después, hay que poner el freno de mano y dejar una marcha puesta, lo que evitará que el coche se desplace. Una vez tengamos a mano la rueda de repuesto, el tornillo de seguridad (es la pieza con la que quitar las tuercas antirrobo que hay en cada rueda, para que no puedan ser quitadas con llaves genéricas), el gato y la llave.

Tras aflojar los tornillos con la llave, colocaremos el gato para levantar el vehículo. Esta es la maniobra más delicada, pues no realizarlo correctamente puede provocar la caída del vehículo y, en el peor de los escenarios, casos como el de Valdemorillo. Todos los coches tienen, en su parte inferior, puntos de anclaje para fijar con seguridad el gato antes de proceder a la elevación del vehículo. Suele haber cuatro, dos detrás de las ruedas delanteras y otros dos delante de las traseras, en el lado de la rueda que da al centro de la carrocería. Es preferible ser meticuloso en este paso para asegurar la estabilidad del vehículo y la seguridad del usuario, por lo que conviene hacerlo en el lugar que corresponde a esta maniobra, cerciorándose siempre de que el gato está sobre un terreno firme y estable.

Si circulas con una rueda de respuesto limitada a 80 km/h es recomendable cambiar el neumático cuanto antesUna vez levantado el vehículo, habrá que retirar del todo los tornillos previamente aflojados para así poder sacar la rueda pinchada (si no consigues sacar los tornillos con las manos, puedes ayudarte un poco con los pies). El RACE recomienda, una vez quitada la rueda, dejarla debajo del vehículo, junto al gato, por si éste falla y el coche cae. Una vez realizada esta maniobra, habrá que atornillar la rueda de repuesto utilizando (tal y como se explica en el vídeo) un tornillo guía.

Con la rueda de repuesto colocada, sacaremos el neumático pinchado de debajo del coche, retiraremos con precaución el gato y apretaremos firmemente los tornillos, para asegurar que quede bien anclado el nuevo neumático. Antes de realizar muchos kilómetros, es recomendable ir a una gasolinera a comprobar la presión de la rueda de repuesto, pues por el desuso puede haber perdido presión (aunque lo aconsejable es que revises la presión de la rueda de repuesto al mismo tiempo que lo haces con las demás ruedas). Recuerda que debes revisar las ruedas cada vez que vas a hacer un viaje o una vez al mes como mínimo, según lo que recomiendan los fabricantes de neumáticos.

También habrá que tener en cuenta que la rueda de repuesto es una solución temporal y de uso limitado: no puedes circular a más de 80 kilómetros por hora con una rueda de repuesto, también conocidas como ruedas de 'galleta' (llimitada a 80 km/h), y se recomienda poner una rueda normal lo antes posible.