Nobuyoshi Araki, Untitled, from '101 Works for Robert Frank (Private Diary)', 1993
Foto de Araki Courtesy The Walther Collection

La fotografía erótica japonesa tiene reconocidos valores de hechizo y hermosura. Mientras los occidentales siempre han preferido mostrar la desnudez con elevado grado de artificio —la supermujeres de Helmut Newton, por ejemplo, habitantes de un planeta que no es este y transmisoras de un erotismo frío—, los retratistas del país asiático nunca ocultan lo que sucede ante la cámara cuando se trata de exaltar el amor físico de una manera artística.

La exposición Acts of Intimacy: The Erotic Gaze in Japanese Photography (Actos íntimos: la mirada erótica en la fotografía japonesa), que se puede ver hasta el dos de abril en la sede en Nueva York de la Walter Collection, agrupa las obras de los tres grandes maestros del subgénero: Nobuyoshi Araki, Daido Moriyama y Kohei Yoshiyuki.Los organizadores pretenden mostrar la manera en que cada uno ha abordado la sexualidad y la cualidad documental de sus obras como reflejo de la sociedad japonesa.

Nacidos con pocos años de diferencia —Moriyama en 1938, Araki en 1940 y Yoshiyuki en 1949— y, por tanto, representantes de la generación que cambió la forma de hacer fotos de los artistas japoneses al tiempo que el país, tras el trauma de la II Guerra Mundial, se convirtió en una potencia mundial, el trío de documentalistas no rompió con la herencia cultural de mostrar de manera explícita el sexo que se remonta a los grabados shunga del siglo XVII.

La exposición muestra series fotográficas clave de tres artistas han prestado "especial atención al papel del erotismo y las subculturas sexuales en la sociedad japonesa". De Araki se exhibe una selección de 101 Works for Robert Frank - Private Diary (1993), donde el japonés rinde homenaje al estadounidense Frank mediante el regalo de 101 retratos de mujeres desnudas en una misma habitación.

Autorretrato de un hombre que regresa con lentitud a los placeres y la vida Araki inició la serie cuando salió del largo período de luto posterior a la muerte prematura de su mujer y musa, Yoko. Las fotos, que pueden entenderse como el autorretrato de un hombre que regresa con lentitud a los placeres y la vida. Aunque en más de una ocasión se le ha tildado de pornógrafo —las imágenes no hurtan las vulvas de las jóvenes modelos— y sus exposiciones han estado precedidas por alertas hacia las sensibilidades delicadas, Araki es un esmerado fotógrafo que siempre carga de poesía sus imágenes.

Diario de citas

A room, de Moriyama (2015), incluye 67 fotos tomadas entre los años ochenta y el presente en una misma localización: el apartamento del fotógrafo en Tokio. Se trata de una especie de diario de citas sexuales donde las fotos presentan a mujeres desnudas o semidesnudas cuyas identidades no son reveladas, ya que las caras nunca son del todo visibles. Está presente el estilo inimitable del fotógrafo —altísimo contraste, grano denso y blanco y negro químico—, que preconiza la necesidad de hacer las fotos "con el cuerpo y no con los ojos".

Yoshiyuki mostró el sexo público y con mirones en los parques de Tokio La tercera serie, es The Park (1973), donde Yoshiyuki explora el mundo clandestino de los encuentros sexuales nocturnos en los parques públicos de Tokio. El fotógrafo, que descubrió caminando al azar los lugares elegidos por las parejas para hacer el amor y por los mirones para verlos descubrió durante las caminatas nocturnas, usó flash y película infrarroja para mostrar la realidad no tan oculta del sexo furtivo en medio de la ciudad.