El joven marbellí Pablo Ráez, fallecido este sábado tras serle diagnosticada una leucemia hace casi dos años, consiguió convertir en fenómeno viral su combate contra esta enfermedad.

Pablo era un joven deportista de 18 años que se estaba preparando para ser bombero cuando, en marzo de 2015, los médicos le diagnosticaron leucemia. "Yo era como un chico cualquiera, con las preocupaciones como las de cualquier joven de mi edad, sacar el curso, las oposicones de bombero, pero eso dejó de existir en el momento de que me enteré de mi enfermedad. Desde marzo no existe otra cosa que no sea recuperarme, aunque lo primero que piensas es que te vas a morir", escribió en una de sus reflexiones publicadas en la red. Tras someterse a varias sesiones de quimioterapia, le trasplantaron la médula de su padre y, gracias a esta intervención, se recuperó.

Sin embargo, apenas diez meses después, la enfermedad reapareció y fue necesario buscar un nuevo donante, por lo que lanzó a través de las redes sociales la campaña "Reto un millón", en la que animaba a la gente a donar médula ósea bajo el lema "no para mí, para todo el que lo necesite". Con la publicación de su carta 'Siempre fuerte. Siempre', en Facebook e Instagram, a mediados de agosto de 2016, la historia de Pablo Ráez se extendió por las redes sociales.

En sus mensajes, siempre insistía, además, en que no es peligroso donar médula. "Rellenas un formulario, te extraen sangre y ven si estas apto para donar", aseguraba en las redes sociales, en las que sus palabras eran siempre de esperanza, apuntando que esta vez "he perdido el miedo, he perdido el miedo a estar aquí, a morirme, a sufrir, a todo".

En noviembre de 2016, recibió en el Hospital Regional Carlos Haya de Málaga una infusión de células madre tras la donación de una joven americana, donación que fue posible gracias a la campaña en la que dio a conocer su caso.

Durante la semana en la que estuvo hospitalizado, Pablo mostró a través de un vídeo en su cuenta de Instagram la cámara de aislamiento en la que permaneció tras la intervención y agradeció a sus seguidores "los mensajes de apoyo", así como "el calor" que recibió por parte de estos.

Sin embargo, las malas noticias llegaban de nuevo en enero, cuando sufrió un rechazo. El día 25, Pablo Ráez recurría de nuevo a las redes sociales y publicaba en su perfil de Facebook: "He estado más ausente estos días, ya que estoy centrado en mí la poca energía que tengo para superar esta etapa, que está resultando difícil, pero no imposible".

También relataba el tratamiento al que le estaban sometiendo y reconocía que era un momento duro: "Dan ganas de tirar la toalla, de dejar de sufrir".

He estado más ausente estos días ya que estoy centrando en mi la poca energía que tengo para superar esta etapa que está resultando difícil, pero no imposible. Resulta que cuando voy a mis revisiones al hospital (que suelen ser 2 días por semana) en las analíticas estudian un dato que se llama quimerismo. Este mide el porcentaje de células que hay mías (buenas o malas) y del donante y en el resultado de esta prueba pues sale que hay más células mis que del donante, un 80% de células mías y un 20% del donante y a estas alturas del trasplante debería ser como mínimo al revés. Por lo tanto sigo teniendo anemia, las plaquetas muy bajas , las defensas muy bajas y no produzco por mí mismo. Por consecuencia a esto he recibido 7 días de una quimioterapia que recibe el nombre de hipometilante. Va pinchada en el brazo o en la pierna y es subcutánea. Es una quimio más suave que las que recibes cuando te ingresas. Esto lo repetiré en unas dos semanas y me harán una punción en la medula, si esto se ve que funciona para impulsar la medula seguiremos así, en caso contrario tendré que hacerme una infusión de linfocitos(una especia de 3er trasplante) de la americana(mi donante), para ayudar a la medula a que coja fuerza y se agarre bien por decirlo así y empiece a funcionar correctamente. Esta quimio me deja cansado, estoy con una especia de bronquitis y bueno superando los baches que me van saliendo. Admito que es un momento duro, dan ganas de tirar la toalla , de dejar de sufrir, de descansar de una vez... pero no me rindo, sigo y seguiré luchando, día tras día hasta que llegue mi día, sea mañana o en 70 años. Disfrutemos cada día que es único, de verdad , empiezo a valorar las cosas de una manera increible y de verdad que la vida sabe mejor así. Amad todo lo que forme parte de la vida, disfrutad de todo lo que forme parte de la vida , no os arrepentiréis. Seguimos en el camino y cargado de fuerza! Animo a todas las personas que estéis en una dura batalla, animo a todas las familias que estés pasando una dura batalla, ánimo a los que hayáis perdido a un ser querido, todo pasará y todo llegará. La muerte forma parte de la vida por lo que no hay que temerla sino amarla❤

Una publicación compartida de Pablo Ráez. (@srraez) el25 de Ene de 2017 a la(s) 8:41 PST

Tan solo un mes después de publicar estos mensajes, Pablo ha fallecido rodeado de su familia, ha confirmado su padre, Francisco Ráez, quien ha lamentado que Pablo no haya podido luchar más contra la enfermedad. El funeral se oficiará este domingo en la Iglesia de La Encarnación en Marbella, ha explicado el progenitor, quien ha insistido en dar las gracias por todas las muestras de cariño recibidas.

Las condolencias por la muerte del joven marbellí han sido constantes en las redes sociales. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha lamentado el fallecimiento de Pablo, "un luchador, un ejemplo de vitalidad".

El ex secretario general del PSOE y candidato a las primarias, Pedro Sánchez, ha asegurado que su "valentía y lucha" han sido "admirables".

Y el cantante Alejandro Sanz también ha recurrido a Twitter para decir destacar de Pablo su fortaleza: "Dejas tras de ti tu espíritu guerrero e indomable".

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