Competitividad, poder adquisitivo y empleo, las víctimas españolas del proteccionismo de Trump

Trump, durante la convención republicana en 2016.
Trump, durante la convención republicana en 2016.
GTRES

Si usted es de los que piensa que allá los estadounidenses con lo que votaron, que Trumpno es su presidente y que bastante tiene ya con los problemas en España, no puede estar más equivocado. Las políticas proteccionistas que impulsará Trump no afectarán solo a Estados Unidos. Su efecto se hará sentir en las finanzas mundiales y también, directamente, en su bolsillo como ciudadano.

El FMI fue muy rotundo este mes al advertir de las "guerras comerciales" que podrían desencadenarse si Estados Unidos se repliega sobre su mismo y pone en práctica el 'contrate americano, compre americano' que Trump proclamó en su investidura. El Fondo lo denomina un "contraataque" esperado. Si las represalias mutuas de aranceles y proteccionismo se extiende, el comercio global sufriría todo un 'mordisco'.

Pese a que EE UU es el principal socio comercial español fuera de la Unión Europea, las exportaciones españolas a este país apenas representan el 4,4% del total de ventas al exterior (10.267 millones de euros) y un poco más, el 4,6%, de nuestras compras (11.627 millones), según el último informe de noviembre de la Secretaría de Comercio. Es el sexto mayor cliente internacional de España y su quinto mayor proveedor.

Fuente: Informe Mensual de Comercio Exterior. Datos de enero a noviembre de 2016. Elaboración propia.

Pero el problema es otro. "Pensar en que solo llega allí el 4% de nuestras exportaciones es desconocer las implicaciones indirectas de las políticas de Trump", explica José García Montalvo. El riesgo mayor, según este catedrático de Economía en la Universidad Pompeu Fabra, no es lo que pueda hacer Trump en EE UU, sino que la ola se traslade a la UE,  el principal socio comercial de España, donde se coloca el 66,5% de nuestras ventas externas.

Area Geográfica% Exportaciones% Importaciones
Unión Europea66,5%57,1%
 - Francia15,2%11,2%
 - Alemania11,4%13,5%
 - Reino Unido7,6%4%
Estados Unidos4,4%4,6%

Fuente: Informe Mensual de Comercio Exterior. Datos agregados de enero a noviembre de 2016.

"Cuesta pensar en una Unión Europea sin libre circulación de mercancías, pero partidos como el Ukip británico, el Afp alemán, el Frente Nacional francés o el Cinco Estrellas italiano, defienden sin tapujos el alejamiento del libre comercio", dice Montalvo. Y su apoyo electoral crece. El triunfo de Bréxit en Reino Unido fue el primer aviso —la premier Theresa May será la primer líder mundial en reunirse con el presidente estadounidense— y que la ultranacionalista Marine Le Pen, líder del Frente Nacional, tenga posibilidad de ganar en las presidenciales francesas de abril, sería el segundo.

Efectos sobre los ciudadanos...

Tampoco habría que esperar al contagio del Trumpismo en Europa para que España empiece a notar las consecuencias del proteccionismo. Los primeros efectos, según los expertos, se podrían reflejar ya en los precios, el empleo, las exportaciones, la competitividad y el poder adquisitivo de los españoles. Y todo ello se produciría en una concatenación sin pausa.

"Si un país deja de producir en un lugar con costes más baratos para producir en otro más caro, obviamente se encarecerán sus productos", explica García Montalvo. Si este país es Estados Unidos, la principal economía mundial, el contagio se expandiría. Según este experto, se produciría una tendencia mundial hacia la inflación, los ciudadanos notarían un encarecimiento de su cesta de la compra.

"La subida de precios se sumaría al encarecimiento del petróleo y esto obligaría a una salida precipitada de las políticas monetarias del BCE", añade  García Montalvo. Las malas noticias para España serían dobles. Primero, porque se apagaría el dinero barato y la compra de deuda, un viento de cola en los que se ha apoyado el país para su recuperación; y segundo, porque la inflación afecta más a los países con baja competitividad.

"La competitividad es lo que ha permitido crecer a España en los últimos años, así que una alta inflación y una limitación a las exportaciones podría dañar este factor", dice el experto de la Pompeu Fabra. Además, en una economía con problemas de productividad como la española, los salarios no crecerían lo suficiente como para compensar las subidas de precios y los españoles perderían de este modo poder adquisitivo.

... y sobre las empresas españolas

Las empresas españolas también tienen motivos para la preocupación. "Los sectores más afectados por las políticas proteccionistas de Trump serían los de construcción y la industria de componentes de automoción", explica Guillermo Rivas-Plata, secretario general de la Asociación Española de Profesionales de Comercio Exterior (Acocex).

Según los últimos datos de Economía, sectores como el alimenticio (15%), el químico (24,3%) y el de bienes de equipo (27%) también tienen un importante peso específico sobre los 10.267 millones de euros que España ingresó por sus exportaciones a EE UU en los once primeros meses del año 2016 (las compras fueron de 11.627 millones). Si EE UU impone ahora aranceles a importar estos productos españoles, las ventas podrían caer.

Sector económicoExportaciones a EE UU (mill. €)% sobre total
Bienes de equipo
2.77127%
 - Maquinaria930 
 - Aparatos eléctricos (motores, transformadores, etc...)609 
Semimanufacturas2.50824,3%
 - Productos químicos (medicamentos, plásticos, etc...)1.499 
 - Material de construcción446 
Alimentación, bebidas y tabaco1.53415%
 - Grasas y aceites444 
 - Frutas y hortalizas384 
 - Bebidas298 
Productos energéticos1.10510,8%
- Petróleo y derivados1.099 
Automóvil1.06410,4%
 - Coches y motos608 
 - Componentes456 
Manufacturas de Consumo9128,9%
Materias primas1331,3%
Bienes de consumo duradero1281,2%
Otras mercancías1131,1%
TOTAL10.267 

Fuente: Informe Mensual de Comercio Exterior. Datos de enero a noviembre de 2016.

"Y no solo son los aranceles. Si Trump sigue amenazando a su industria automovilística e incentiva a que, por ejemplo, Ford invierta solo en su país, podría afectar a una planta española como la de Almussafes", explica Montalvo. Si este proteccionismo se imitase en otro país como Francia, de la mano de Le Pen, las inversiones de Citroen o Renault, también podrían estar en entredicho. Trump se reunió con las tres grandes firmas estadounidenses (GM, Ford y Chrysler y les prometió menos normas e impuestos para hacer más atractivo invertir en Estados Unidos y no en otros países".

"Esta ola de proteccionismo laminaría la producción nacional. Y esto tendría un evidente efecto sobre el empleo", dice el experto de la Pompeu Fabra sobre un sector que representa el 10% del PIB español y da trabajo a más de dos millones de personas de forma directa e indirecta. Para la industria de componentes, de hecho, Estados Unidos es su segundo mercado.

Y la preocupación es grande porque la automoción (tanto componentes y vehículos) supone un 18% de las exportaciones (233.799 millones) de España en el último año. El país se ha apoyado en estas ventas externas de récord para recuperarse de la crisis —en 2016 había 49.368 exportadores frecuentes, un 4,2% más que un año antes— y ha dejado su déficit comercial en apenas 16.307 millones, cuando antes de la crisis se elevaba a 90.000. Una guerra comercial arancelaria, frenaría el avance exportador de nuestro país.

Desde Acocex identifican un riesgo adicional para las empresas con presencia en Estados Unidos, como la firma de hemoderivados Grifols —que factura el 60% de sus ventas allí— Viscofan o Ferrovial. Y es que, pese a que una mayor fortaleza del dólar beneficiaría a sus balences, según el portavoz de Acofex, "algunas podrían tener problemas si las herramientas y materias que utilizan en sus proyectos proceden, por ejemplo, de China".

Rivas-Plata cree que hay una "sobrereación" y pide "cautela" antes de ver qué medidas aplica Trump. Para Montalvo, sin embargo, son ya hechos consumados. "Se ha cargado de un plumazo la integración de EE UU en el Acuerdo de Asociación Transpacífico. Es curioso, ha sido uno de los países más beneficiados por la globalización. Ahora se echa atrás y es China [el país asiático se ofreció ayer a llenar el hueco dejado por los estadounidenses en el acuerdo] la que desea más liberalización comercial. ¡Es el mundo a reves!".

"A Trump no le gusta lo español"

España podría tener un obstáculo adicional frente al resto de países que es, sencillamente, ser españoles. "Es un problema importante, porque al nuevo presidente de EE UU y a su equipo de Gobierno no le gusta lo español", dice Guillermo Rivas, de Acocex. "Sabemos el problema que tienen ellos con su frontera sur, con México, y eso puede inducir a que nosotros en España tengamos más problemas en activar negocios en ese mercado".

Rivas indica que el simple enfrentamiento judicial de Trump con el cocinero José Andrés, también puede empujar a que "todo el esfuerzo de Marca España se venga abajo, desde el empuje del Instituto Cervantes a la concesión de licitaciones de infraestructuras".

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