El considerado número dos de la trama Gürtel y ex secretario general del PP gallego, Pablo Crespo, ha confirmado este lunes en el juicio que se celebra en Madrid que "quien daba las órdenes" en las empresas de la red "era el señor (Francisco) Correa", tal y como declaró su exjefe, y se ha desvinculado de cualquier caja B y de pagos en efectivo.

Asimismo, ha asegurado ante las preguntas de la fiscal que en noviembre de 2008 un amigo le dijo que "desde el despacho del señor (Alfredo Pérez) Rubalcaba", y después desde el de su sucesor, Antonio Camacho, se había organizado "con policías amigos" una operación "contra el Partido Popular" en la que Correa estaba involucrado por ser amigo "del yerno de Aznar".

No ha querido dar el nombre de la fuente de esa información porque "no viene al caso", aunque al relatar este episodio sí ha admitido que recibió un aviso sobre la operación anticorrupción que preparaba el juez Baltasar Garzón; Crespo fue detenido en febrero 2009.

El acusado se ha desdicho este lunes de sus declaraciones anteriores y ha rechazado ratificar los testimonios que prestó en su día ante el propio Garzón y ante la Policía, así como ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Solo ha excluido una: la que realizó en 2014.

De hecho, se ha referido a su declaración en los calabozos de la comisaría de Moratalaz, que ha tildado de "mazmorra de la Edad Media", para explicar que se efectuaron "en condiciones infrahumanas" y bajo "presiones" y "amenazas" que, sin embargo, no denunció después. También ha aludido a las conversaciones con su abogado "grabadas y escuchadas por la Fiscalía, Garzón y los policías que aquí van a declarar como peritos".

"Correa nunca escribía nada"

Crespo ha dicho que José Luis Izquierdo, el supuesto contable de la red Gürtel, "no es contable" sino un mero "auxiliar" que llevaba "la mayor parte de las cuestiones personales del señor Correa", siempre con las indicaciones que este le daba. El acusado dice desconocer si Izquierdo llevaba algún tipo de apunte contable y ha rechazado tener algo que ver con ninguna caja B.

"Mi relación con la contabilidad era firmar las cuentas anuales y punto, los aspectos de control eran puramente financieros y de tesorería", ha declarado, asegurando que él no realizaba pagos en efectivo. En un momento dado, además, ha dicho que si él realizaba anotaciones -le han mostrado una agenda que ha reconocido como suya- era también al dictado de Correa, "que no escribía nada nunca". Asegura que no tomaba decisiones en las empresas de la red más allá del día a día.

"Mi experiencia como empresario es nula", ha llegado a decir a la fiscal, por eso recibía continuamente "instrucciones" de Francisco Correa, siempre "verbales". Crespo ha dicho que Correa "no sabe manejar" un teclado de ordenador. De esta forma, el acusado está ratificando la versión que dio hace unos días el presunto cabecilla de la red, al que ha calificado como su "amigo" antes que su jefe: "Raro es que pasáramos un día sin hablar".

Crespo sí ha admitido que tuvo "muchas" reuniones con Arturo Fasana, gestor en Suiza.

Facturas fraccionadas

El acusado dice que "la Administración" era la que pedía las empresas las facturas fraccionadas, pero niega que se inflaran los contratos. Asimismo, ha negado que se ocultara el hecho de que algunas empresas fueran del mismo grupo aunque tuvieran administradores formales distintos.

Crespo ha negado haber dado instrucciones a nadie para elaborar una contabilidad de pagos a personas cuando la fiscal le ha enseñado un pendrive encriptado con documentos suyos; en uno en concreto, del que Crespo se ha desvinculado, se cita a Jesus Sepúlveda, Guillermo Ortega y Ricardo Galeote, entre otros. Sí ha admitido algunas indicaciones relacionadas con facturas por servicios prestados en Majadahonda.

Ha reconocido, asimismo, que a la sede del partido de la calle Génova acudió "hasta 30 veces" para reclamar pagos de una campaña electoral que organizaron las empresas de Correa.

Crespo ha trazado una línea divisoria en su actuación en las empresas antes y después de 2005, cuando entró en juego el exdirectivo de Repsol Ramón Blanco Balín, que construyó un entramado de empresas en paraísos fiscales para mantener "opaco" a Correa

El acusado, para quien la Fiscalía pide 85 años y seis meses de cárcel, no busca, al contrario que Correa, ningún pacto con el Ministerio Público, según ha explicado su abogado, Miguel Durán. Ha dicho a la fiscal durante el interrogatorio que no reconoce las acusaciones que pesan sobre él.

Otras cinco piezas

La pieza de la llamada primera época de Gürtel, que juzga las actividades de la trama de 1999 a 2005, no es la única en la que está implicado el ex secretario general del PP de Galicia.

Crespo también está siendo investigado en otras cinco piezas sobre la actividad de la red en Valencia, la de la segunda época o principal (de 2006 a 2009) y la correspondiente a Boadilla del Monte (Madrid), y ya ha sido juzgado por la de Fitur, pendiente de sentencia.

Después de Crespo está previsto que declare Álvaro Pérez, El Bigotes, a quien Correa también exculpó, afirmando que no daba dinero a los políticos y que una entrega que se le atribuye al exalcalde de Pozuelo Jesús Sepúlveda (identificado en la contabilidad B de Gürtel como JS) realmente la hizo a un tal José Sevilla como devolución de un préstamo.

Reacción de Pérez Rubalcaba

El exministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba ha contestado con una cita de Borges a través de las redes sociales a lo señalado en el juicio por Crespo: "El rencor de un hombre tan minuciosamente vil importa un elogio".

En una entrada en Facebook, Rubalcaba afirma que Crespo, "el lugarteniente de Correa en la trama Gürtel", ha recurrido "a la vieja teoría de la conspiración, a aquel cuento, acuñado en la sede de Génova, de que la Gürtel no era una trama del PP, sino contra el PP". En su desesperación, este señor se ha acordado de mí, y yo, al oírle, he recordado un pasaje de un cuento de Borges.