Las redes sociales que rechaza Erdogan, decisivas para aplacar el golpe de Estado de Turquía

Mensaje del presidente turco Tayyip Erdogan a través de Facetime.
Mensaje del presidente turco Tayyip Erdogan a través de Facetime.
CNN TURK

El sistema democrático turco se tambaleó el vienes por la noche y sufrió uno de los impactos más duros de los últimos 20 años tras el golpe de estado fallido en el que murieron al menos 265 personas. El presidente turco Tayyip Erdogan se encontraba fuera de la capital durante la asonada, más concretamente en la ciudad de Bodrum, cuando los militares salieron a las calles para tomar el control de Turquía y derrocar así a su líder.

A los pocos minutos de conocerse el levantamiento militar, Erdogan animó al pueblo a lanzarse a las plazas para aplacar a los sublevados. Pero no lo hizo a través de la vía habitual: los militares habían tomado la televisión pública. Así, la contrarréplica llegó —de forma casi obligada— a través de las redes sociales, esas que ha criticado duramente a lo largo de su mandato y que en esta ocasión fueron fundamentales para que el golpe de estado fracasara.

Un presidente con la cara pixelada hizo su aparición en la pantalla del teléfono móvil de la presentadora de CNN Turk gracias a una conexión con la aplicación de Apple Facetime: "Soy el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas", decía mientras la periodista acercaba su micrófono al smartphone. "La cadena de mando ha sido violada pero lucharemos contra esta tentativa", aseguró al tiempo que pedía a los turcos que se echaran a las calles para defender el 'status quo'. En paralelo, los militares obligaron a una periodista de la televisión pública a leer un comunicado en el que catalogaban a Erdogan de "traidor".

No sólo utilizó Facetime. Erdogan envió un mensaje de texto a toda la población en el que instaba a los ciudadanos a amortiguar el golpe: "Les insto a salir a las calles en contra de este reducido grupo para defender su democracia, su nación. Defienda su estado".

Sus palabras recorrieron el país como la pólvora y se difundieron rápidamente a través de otras plataformas: Twitter, Periscope, WhatsApp... Y la respuesta de sus partidarios fue masiva. Miles de ciudadanos salieron a la calle con el móvil en la mano para retransmitir en directo lo que las televisiones y las radios fueron incapaces de emitir por culpa de los sublevados. Las redes sociales han transformado el protocolo de información y ahora cualquier persona portadora de un teléfono móvil puede hacer las veces de periodista.

Con el presidente fuera de la capital y el país sumido en una incomunicación absoluta, son muchas las voces que se preguntan si el golpe de Estado habría fracasado de manera tan repentina sin la ayuda de las redes sociales.

Libertad de información

A pesar del movimiento estratégico de Erdogan con Facetime, el presidente no es partidario de las redes sociales y además ha mostrado su incomodidad en más de una ocasión. De hecho, el Gobierno ha llegado incluso a bloquear su acceso.

En 2014, más concretamente, cerró Twitter durante semanas después de que diferentes casos de corrupción salpicaran al presidente, un escándalo que incendió a los usuarios de todo el mundo desatando críticas en la red de microblogging. "Limpiaremos Twitter, no me importa lo que diga la comunidad internacional al respecto", sentenció entonces ante miles de personas en un acto electoral en Brusa, en el oeste de Anatolia.

Un año más tarde, el Gobierno prohibió el acceso a Facebook y Twitter después de que se difundiera la fotografía que mostraba a un fiscal de Estambul amordazado y con una pistola apuntando a su cabeza horas antes de morir. La instantánea se viralizó enseguida hasta que un juez dictaminó que se eliminara de inmediato. La red de microblogging tuvo que enfrentarse a una multa de 50.000 euros por no retirarla en el plazo de 24 horas que exigía la ley del país.

YouTube también sufrió la censura de la mano tecnológica de Erdogan. La Corte Europea de los Derechos Humanos sentenció a finales de 2015 que Turquía había violado la libertad de expresión al prohibir YouTube desde 2008 a 2010. El motivo que impulsó a Ankara a tomar esa decisión fue que una serie de vídeos "insultaban" a Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la República. El ranking de Reporteros sin Fronteras sitúa al en el puesto número 151 de 180 sobre la libertad de prensa. 

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