Retrato de Yéremi
El menor desaparecido Yéremi Vargas. ARCHIVO

Camino a la casa de la familia de Yéremi Vargas daba la impresión de que el flautista de Hamelin acababa de pasar por allí llevándose los niños del barrio y con ellos toda la alegría y el bullicio incansable que transpiran los chiquillos en la calle.

Se distingue con facilidad la casa por que esta tapizada por fuera con carteles de búsqueda del pequeño que desapareció el pasado mes de marzo mientras jugaba con sus primos en el solar contiguo a su casa.

El mismo solar de siempre, ese donde su madre y sus tíos jugaban cuando eran niños, ese donde ahora ninguna madre deja ir a sus hijos.

Ithaisa Suárez nos recibe a pesar de la tristeza que, por partida doble, está asolando a su familia. María del Pino Pérez Guerra, bisabuela de Yéremi, falleció esta misma mañana a los 89 años.

Milagros (tía de Yéremi) dice que a su abuela “la mato la angustia y la tristeza” de no saber nada de su bisnieto. Su último aliento fue para preguntar si había aparecido y “se murió pensando en el niño”.

Toda la familia y algunos vecinos se repartieron por Gran Canaria con carteles bajo el brazo

Entrar en la casa de esta numerosa familia es desconcertante por que la algarabía de los primitos y del hermanito de Yéremi, no se compagina con el rostro expectante y agotado de quien tienen seis meses buscando a su hijo y además acaba de perder un familiar.

Un hogar sencillo que se ha unido más desde la desaparición del pequeño, donde desde los primeros minutos de esta historia formaron un frente común y comenzaron a remar todos la barca con un único fin: encontrar a Yéremi.

Más angustia

 Haciendo recuento Ithaisa nos cuenta que una hora después de estar buscando a Yéremi sin éxito, toda la familia y algunos vecinos se repartieron por Gran Canaria con improvisados carteles bajo el brazo camino a los puertos y aeropuertos para dar la voz de alarma y así impedir que Yéremi fuera sacado de la isla.

Desde ese primer instante recibieron el apoyo de toda la comunidad quienes los ayudaron en la búsqueda. La Policía se apersonó hora y media después del hecho. Los organismos de búsqueda y salvamento del estado inmediatamente saltaron a recorrer todos los sectores aledaños a la residencia del menor.

Más y más personas se fueron sumando al rastreo de cualquier pista que diera con el paradero de Yéremi. La noche llego trayendo mas angustia.

“Yo estaba asustada por que mi hijo no iba a dormir esa noche con nosotros y fíjese ya tiene mas de seis meses que no duerme aquí” comenta Ithaisa con la certeza de que su hijo esta durmiendo en algún lado, que está vivo.

Al día siguiente El Grupo UCO, un helicóptero y hasta el ejército estaban incorporándose en la labores de rastreo e investigación. Las actividades previstas en Los Llanos por las fiestas de carnaval se suspendieron y casi todos aportaron esa energía para buscar al chico.

Solidaridad y apoyo

La madre tuvo que dejar su trabajo para dedicarse de lleno a encontrar a su pequeño. Esto no le representó problema alguno por que el Ayuntamiento, los vecinos y hasta gente desconocida se volcó a colaborar con la familia de inmediato.

Los vecinos se las ingeniaban para dejarle compras en su casa. Algunos dejaron sus trabajos para sumarse a la búsqueda. “Un día entré en casa y encontré a unas vecinas lavándonos la ropa y limpiando la casa”, comenta Mili, “otros que tomaron sus vacaciones para venir hasta Canarias para ayudarnos a pegar carteles”.

Frente a la casa hubo “gente que ni conocíamos que esperaba hasta tres horas para recibir los carteles que nos imprime el Ayuntamiento para ir a repartirlos”.

El primer mes la calle Honduras parecía un campamento. Todos dormían afuera, frente a la casa de la familia de Yéremi. Los voluntarios terminaban su labor y eran incapaces de irse y dejarlos solos.

Recordatorios puntuales

 Mili aprendió a cocinar para decenas de personas a la vez. La familia aprendió a llorar en silencio para no montar un show y mantener un bajo perfil. Creen que el exceso de publicidad podría asustar mas a quien tenga a Yéremi y eso retardaría la entrega del niño.

Últimamente solo están haciendo recordatorios puntuales los días 10 de cada mes

Últimamente solo están haciendo recordatorios puntuales los días 10 de cada mes. No desean que nos olvidemos de Yéremi.

Afirman las hermanas que esta situación les ha cambiado la vida en todo. En la manera de actuar, de mirar, de sentir y hasta de reír, quien se llevó a Yéremi “se lo llevo todo… nuestras ilusiones, nuestros planes… ahora vivimos al día, nos sentimos estancadas en el tiempo”.

El hermano de Yéremi exige atención de su madre. Ithaisa con ternura lo coge en sus brazos, lo acerca a su seno y calma su hambre con amor sin dejar de hablarnos.

“El 18 de julio cumplió 8 años y lo pasamos muy mal aquí”, comenta, “además él ya había hecho la carta para los Reyes, pero pensando en que le adelantaran algo para su cumpleaños… pidió una casita de madera… mi padre la conserva la carta”.

Han tenido que aceptar ayuda profesional psicológica para poder soportar estos momentos tan duros. Están tratando de reconstruir la familia, de recuperarse como hogar e intentando rehacer una rutina que se les hace difícil. “Es un castigo, para nosotras, hacer muchas cosas que solíamos hacer con todos los niños si no esta Yéremi… ¿Cómo podemos llevar al cine a los demás niños si en todas partes vemos su foto en los carteles?”

Lo más difícil: la espera

 De las cosas mas difíciles que deben soportar es “la espera, la incertidumbre que nos vuelve locos a todos”…”cada vez que suena el móvil nos volvemos locos”… “cada nuevo día que amanece puede ser el día que va aparecer”… “ya no sabemos si llorar o hacerle una misa y empezar de cero”… “a veces cuando pensamos en esos primeros días nos preguntamos ¿Cómo hicimos para sobrevivir?”

Ithaisa comenzó hace poco a trabajar de nuevo por que dice que “no es lo mismo acostarse a dormir cansada que pasar el día en casa llena de angustia”.

Mili confiesa que a veces “quisiera vender la casa y mudarme lejos de aquí, pero a donde me vaya me voy a llevar esta tristeza… y además quiero estar aquí para cuando aparezca Yéremi”

No quieren saber nada de los adelantos, pistas o detalles de la investigación policial, prefieren que todo se mantenga en absoluto secreto para que no se entorpezcan las posibles investigaciones que puedan hacer los organismos encargados del proceso.

Prefieren que todo se mantenga en absoluto secreto para que no se entorpezcan las investigaciones

Las dos hermanas están convencidas de que los buenos son más que los malos… pero los malos a veces se hacen sentir más. Ithaisa dice que “en muchas ocasiones he soñado con él… que lo encuentro y lo abrazo… esos días me despierto con más ánimo y más esperanzas de que va aparecer”… Amen!

Recuerden que cualquier información que puedan aportar para ayudar encontrar a Yéremi Vergas pueden hacerla llegar a través de los teléfonos 928754764 / 928727201 / 639568905. Si llama desde fuera de España recuerde marcar el código 0034 antes del número.

También pueden visitar la página web www.yeremivargas.com .

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