Lentejas estofadas, filete en salsa y naranja. Con este menú, los procesados Abdelilah El Fadual y Hamid Ahmidan pusieron ayer fin a su huelga de hambre, según fuentes jurídicas.
Apenas un día después del inicio de su protesta, estos presuntos colaboradores de los terroristas del 11-M se desligaron de los otros presos que aún se niegan a comer –y algunos a beber–, al considerar que la acusación que pesa sobre ellos es «injusta».

Hasta el final

Lo más llamativo es que ambos habían firmado dos horas antes de su almuerzo un comunicado en el que manifestaban que sus clientes estaban dispuestos a llevar su protesta «hasta sus últimas consecuencias», porque «prefieren morir a continuar sufriendo desesperación».

Esta renuncia supone que son doce los acusados que siguen con la huelga de hambre: los cuatro que la iniciaron el jueves de la semana pasada y los ocho que la comenzaron este martes.

Uno de los que iniciaron la protesta el jueves, el presunto autor material Abdelmajid Bouchar, fue hidratado ayer por orden del tribunal.

El portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, acusó al PP de «alentar» las huelgas de hambre de presos a raíz de la polémica por la huelga de De Juana Chaos.

Expectativas defraudadas

El plato fuerte de la trigésimo octava jornada del juicio del 11-M quedó en nada. Se trataba de la declaración por vídeoconferencia desde Spoleto (Italia) de Yahia Mouad Mohamed Rajaha, discípulo de El Egipcio. Yahia se negó a hablar argumentando que no tenía ninguna cuenta pendiente con España. Ya en la sesión de la tarde, varios de los forenses que prestaron declaración aseguraron que los restos de los suicidas de Leganés dejaban claro que «estaban vivos antes de inmolarse».

Especial sobre el 11M, en 20minutos.es