París vivió el martes un nuevo episodio de violencia juvenil: unos 200 muchachos se enfrentaron a las fuerzas del orden en el metro de la capital francesa, en la estación de trenes del Norte.

Los disturbios dejaron trece detenidos y nueve heridos, entre ellos dos agentes de la empresa municipal de transporte público (RATP).

Todo empezó cuando un viajero sin billete agredió a dos revisores
Todo empezó poco después de las 16.00 hora local, cuando un viajero sin billete, inmigrante irregular con antecedentes, agredió a dos revisores de la empresa municipal de transportes (RATP), y
fue detenido por gendarmes.

Decenas de jóvenes se concentraron entonces y arrojaron mecheros, latas y otros objetos contra los antidisturbios, y destrozaron un fotomatón, según contó un periodista de la radio France Info desde la estación.

Los policías respondieron con gases lacrimógenos, que se propagaron por los pasillos subterráneos y la estación de trenes.

Después de una breve calma, los enfrentamientos se reanudaron entre decenas de jóvenes, a los que se unieron otros radicales, y las fuerzas del orden en la estación de metro. Hubo roturas de escaparates de tiendas y nuevos estragos.

Algunos de los jóvenes corearon consignas contra el actual candidato conservador, Nicolas Sarkozy.

Los bomberos tuvieron que intervenir para apagar el incendio provocado en una papelera.

En el otoño de 2005, una ola de violencia juvenil azotó durante tres semanas decenas de barrios conflictivos de la periferia de París y otras grandes ciudades, lo que llevó al Gobierno a decretar temporalmente el estado de emergencia.

Por la estación del Norte pasan varias de las líneas de cercanías que conectan la ciudad con barrios de la periferia, algunos de los cuales fueron escenario de aquellos disturbios.

En plena campaña electoral

"Claro que los viajeros deben pagar su billete, pero que un simple control pueda degenerar en enfrentamientos tan violentos prueba que algo no va", opinaba poco después la postulante socialista, Ségolène Royal.

Por su parte, la comunista Marie-George Buffet afirmó que los incidentes son "una nueva ilustración del fracaso" de Sarkozy.

Sarkozy no ha tardado en responder a las críticas: "Si Royal quiere regularizar a todos los "sin papeles" y si la izquierda quiere estar del lado de los que no pagan su billete en el tren, es su decisión, no la mía".