Laura Baena
La fundadora del club de las malas madres, en plena Gran Vía madrileña JORGE PARÍS

La entrevistada es Laura Baena. Esta creativa publicitaria tiene 32 años y una hija de dos y medio. No le duelen prendas en reconocerse como "una mala madre". De hecho es la fundadora del club de las malas madres, una comunidad que aglutina ya a 250 mujeres de toda España, cuyos postulados defienden en un blog, y en sendas cuentas de Twitter y Facebook que frecuentan a diario miles de seguidoras. El club lo forman, en su mayoría, mujeres jóvenes, de profesiones liberales y "con mucho sueño, poco tiempo" y "alergia a la ñoñería". Su filosofía consiste en reírse de los intentos fallidos de ser madres perfectas y en gritar que son "malas madres" como forma de crítica a una sociedad "que nos exige tanto y nos hace sentirnos pequeñitas cuando no lo conseguimos", dicen en su carta de presentación. Pero, ¿quiénes son y qué defienden las "malas madres" españolas?

¿Cuándo surge la idea de la mala madre?
Si los derechos de las madres se tuvieran más en cuenta los derechos de los hijos estarían mejor cuidados Nació cuando me quedé embarazada de mi hija. Empecé a escribir un blog (La niña sin nombre) con una sección que llamé 'diario de mala madre'. Empecé a contar mis propias experiencias tras nacer mi hija y regresar a mi vida de locura y estrés como supervisora en una agencia de publicidad, al compaginar la vida maternal con la profesional. Además de los cambios físicos y emocionales que sufres, es entonces cuando te das cuenta de que no eres una 'superwoman', de que no llegas a todo. Quería denunciar que nadie te cuenta la realidad de lo que es ser madre. Con ironía y sarcasmo, empecé a escribir sobre todo lo que no se decía, que cuando se tienen hijos no todo es súper rosa, súper azul, ñoño e ideal. Cada vez fue ganando más contexto esta sección de la  madre imperfecta y se convirtió en todo un alegato. Así de forma natural.

¿Cómo da el salto de blog a club?
Es que no existía en Internet una plataforma en la que decir que se es una mala madre, que no puedes más con esta vida, sin apostillar siempre acto seguido lo mucho que amas a tu hijo. Una noche de madrugada se me ocurrió crear una red social de malas madres. Como respuesta al nuevo modelo social, que rompe con la idea de la madre tradicional. Las madres ahora también somos profesionales y tenemos inquietudes que igual antes no se tenían. Y ocurre que como madres nos sentimos juzgadas por la familia, las amigas y la sociedad. Lo que crea complejos, culpas y frustraciones. Pedí a las madres, para fomentar un diálogo, que me contaran sus méritos de mala madre. Ya no eran frases que yo decía, sino que las firmaban otras malas madres. Así nació una comunidad emocional, un lugar de desahogo, donde contar anécdotas y errores, donde sentirse acompañada. Porque cuando lo hablas te das cuenta de que son cosas que le pasan a más madres. Eso te hace sentirte bien, te aleja de la presión social.

Descríbame cómo es una mala madre de su club. Póngame ejemplos de lo que hace.
Ir al trabajo el lunes para descansar del fin de semana, o preguntarse 'Dios cuándo volverá el día en que podré volver bañarme o a mear sin testigos'. O asumir que nuestros hijos no podrán decir aquello de "como las croquetas de mi madre no hay otras". No las hacemos porque no hay tiempo o se nos queman.

¿Y qué cosas no haría nunca una mala madre?
¿Además de croquetas? No hace el disfraz del niño para la guardería, que lo compra en el chino. No dejar de salir con sus amigas a cenar, no dejar de crecer profesionalmente. No va al parque, lo odia. Y se hace la sorda por la noche para no levantarse si llama el niño. Que se levante el padre...

¿El club tiene alguna función reivindicativa en lo social?
Los niños no te quieren más por hacerles croquetas. Son mucho menos exigentes de lo que nos pensamos Reivindicamos que la 'superwoman' que se nos vende no existe en realidad. Porque las madres no llegamos a todo, no tenemos superpoderes. Nos iría mejor si la sociedad reconociera que a las madres no nos es posible reincorporarnos al trabajo a tiempo completo y sin poder levantarnos ni del sitio si nuestros hijos se ponen malos. Además de la conciliación, el club reivindica nuestra identidad como mujeres. Que cuando te haces madre, de repente la sociedad se olvida de que eres una mujer.

Pero, ustedes son las que se etiquetan como madres, aunque se digan malas.
Estamos en una sociedad de etiquetas. Nosotras pensamos: vamos a ponernos la peor para que a partir de ahí podamos gritar ¡soy mala madre! y tú no me vas a juzgar por llegar tarde al trabajo o por no alcanzar el modelo de madre perfecta. Porque eso deriva hacia la frustración y hacia un sentimiento de culpa. Nos gusta usar la ironía, que con humor se lleva mejor la situación.

Han puesto de moda un nuevo verbo, malamadrear. ¿En qué consiste?
Malamadrear es irte a una fiesta, sin tu hijo y sin la etiqueta de madre. No renegamos de ser madre ¿eh? Alguna de las críticas que recibimos es que somos unas irresponsables. Eso no, pensar eso es de poco inteligentes. Malamadrear sí es llegar más tarde a casa porque te vas a la pelu(quería), irte con amigas a cenar o ver una exposición que te gusta. Es tener esa parcela, ese espacio propio que toda madre debe tener para ser la mejor madre del mundo. Para sentirte tú misma, más feliz, no amargada todo el día y discutiendo, que esa no es la salida.

Sus críticos en foros de Internet las acusan de infantilismo y dicen que "enfrentan los derechos del niño con los de las madres".
No enfrentamos los derechos del niño con los nuestros. Eso es absurdo. Pero es que los niños no te quieren más por hacerles croquetas. Son mucho menos exigentes de lo que nos pensamos. Para ellos eres la mejor madre que puedan tener. Ahora, eso no quiere decir que te olvides de ti. Si los derechos de las madres se tuvieran más en cuenta, los derechos de los hijos estarían mejor cuidados. Aunque este club no es ni un partido político ni un grupo feminista.

¿Participan en los debates de crianza, del tipo 'colecho vs Estivill',  lactancia materna vs biberón... chupete?
Malamadrear es tener esa parcela, ese espacio propio, que toda madre debe tener para ser la mejor madre del mundo En el club hay madres de todo tipo. Hay malas madres que apuestan por la crianza natural, otras que no. Todas tenemos cabida. No hay extremismo ni facciones. Nos parece absurdo que tengas que meterte en un saco. Eso nos hace mucho daño a las madres. Opinamos, abrimos debates, pero sin sentencias. Yo di el pecho, mi hermana no pudo. Somos las mejores madres sin sectorizar por tipos de hábitos.

¿Y donde quedan los hombres? ¿Ellos también son malos padres?
Nosotras reivindicamos al buen padre, que cocina mal pero lo intenta, es sordo como una tapia por las noches, pero gracias a ellos podemos luchar por nuestro espacio propio.

Mamás helicóptero, que sobrevuelan protectoras sobre sus hijos. Mamás tigre, que se concentran en exprimir las potencialidades de sus criaturas... y ahora las malas madres, ¿Como cría una mala madre?
De la mejor manera que sabe. No generalizaría, no es la cuestión. No vamos a juzgar en la manera que crías, hay mil maneras, y formas y cada cual hace la que mejor sabe hacer y la que mejor le viene en el momento en el que está. Pero la madre no puede dedicar todo el tiempo a los hijos, eso es sobreprotección. Y lo digo porque me ha pasado a mí misma, que he intentado paliar con sobreprotección la falta de tiempo, cayendo en la culpa y la frustración. Lo suyo es darles tiempo de calidad y no mirarse tanto. No podemos cuestionar cada paso que damos en la maternidad. El sentido común es la base, no hay que juzgar todo, todo, todo. La maternidad es más natural que lo que vemos últimamente.

La OIT reconocía la semana pasada que mientras el 100% de los padres regresa a su horario completo de trabajo, solo ocurre lo mismo con el 55% de las madres. ¿Qué opina?
Normal, me parece lo más normal. Es imposible conciliar, esa palabra solo existe en el diccionario. El Gobierno no se lo está tomando en serio. Además, si pides reducción de horario, quedas inmediatamente apartada de responsabilidades y proyectos de crecimiento profesional. Ya pasas a otro nivel. Y además, en la mayoría de los casos la reducción por muy legal que sea es tabú. Es un derecho, pero de boquilla para afuera. Y lo entiendo, porque no hay políticas de conciliación para las pymes, que no tienen dinero para contratar a las dos personas que harían falta para un puesto. La carga de la maternidad sigue siendo de la madre. A nadie se le exige lo que nos exigen a las madres. Si vuelves a trabajar te tienes que reinventar. Como las madres del club, que la mayoría son profesionales emprendedoras con muchísimos proyectos e ideas, que no podían compaginar su vida laboral y profesional. Me río yo de la conciliación en la mayoría de las profesiones.

Este sábado organizan una fiesta de malas madres. ¿Las malas madres se enseñan las fotos de los niños?
Algo de eso habrá, pero la fiesta tendrá música en directo y monólogos sobre madres imperfectas. Nació de una promesa de desvirtualizarnos, de conocernos, cuando fueramos más de 2.000 en Twitter. Porque en Internet encuentras mujeres con intereses comunes, que a lo mejor en tu zona de confort no tienes. Es también la puesta de largo del club, su presentación oficial, a los dos meses de su nacimiento. Toda una declaración de intenciones, de que vamos a continuar gritando que somos malas madres. Y además nos vamos de fiesta, solas y sin hijos en ¡el día de la final de la Champions!