Munición entregada por ETA.
Fotografía de una imagen de un vídeo difundido por la BBC en la que se muestra parte de las armas y la munición que ETA ha entregado a los denominados verificadores internacionales de la Comisión Internacional de Verificación (CIV), liderada por Ram Manikkalingam. ARCHIVO

ETA afirma en un comunicado fechado el pasado 24 de febrero que la decisión de emprender el sellado e inventariado de sus arsenales, tal como anunció la Comisión Internacional de Verificación (CIV), es consecuencia del "final de la lucha armada".

Según publica este sábado la web Naiz.Info, con dicho sellado, ETA pretende garantizar que sus "armas, explosivos y dispositivos" se encuentran "fuera de uso operativo", en el camino para poner en vías de solución "el conjunto de consecuencias del conflicto político". Así, remarca, quiere ofrecer "seguridad" a la ciudadanía y a la comunidad internacional.

ETA quiere, asimismo, alimentar el nuevo escenario y el proceso de solución. Entiende que este paso debiera ayudar "a fomentar el clima para el diálogo y el acuerdo, así como a avanzar en otras cuestiones".

La organización terrorista confirma que el proceso para el precinto de armas se está llevando a cabo con la Comisión Internacional de Verificación, de tal modo que se ha abierto para ella una nueva fase en sus quehaceres.

Nueva misión

En concreto, informa el comunicado, la "nueva misión" acordada entre ETA y la CIV se concreta en dos puntos: por una parte, la comisión verificará el proceso de sellado que llevará a cabo ETA con un método ya prefijado y, por otra, quedará en su mano el inventario que se haga de las armas, explosivos y otros dispositivos de la organización clandestina.

"El proceso de sellado de arsenales ha comenzado y el compromiso de ETA es llevarlo hasta el final, hasta el último arsenal", resalta el comunicado, para añadir que dicho proceso es "difícil y no exento de dificultades, por lo que no depende solo de la voluntad de ETA y de la profesionalidad de la Comisión de Verificación Internacional".

El proceso es díficil y no exento de dificultados, por lo que no depende solo de la voluntad de ETA

Datado justo un día después de la comparecencia de los verificadores en la Audiencia Nacional, el texto afirma, aunque sin citar expresamente esa circunstancia, que los ataques y obstáculos pueden condicionar gravemente la viabilidad del proceso de sellado. Por ello, demanda de todos los agentes que actúen con "responsabilidad".

Asimismo, ETA vuelve a mostrar su "total compromiso" con la resolución del conflicto y con la paz. "Reafirmamos nuestra entera disposición a participar en los diálogos y acuerdos necesarios para superar todas las consecuencias del conflicto, incluyendo el desarme de ETA", manifiesta la organización terrorista.

Con mención expresa a Arkaitz Bellon, el preso de Elorrio recientemente fallecido, y a la "cruel política penitencia", resalta "la urgencia de terminar con la conculcación de derechos que padecen los presos políticos vascos".

Undécimo comunicado

Este es el undécimo hecho público por la organización terrorista desde que el 20 de octubre de 2011 anunciara el cese definitivo de la lucha armada.

En su anterior comunicado, dado a conocer el 7 de febrero pasado, la banda anunciaba que haría "aportaciones significativas" al proceso del fin de la violencia en el País Vasco "sin tardar".

Además, el 19 de enero, ETA se reafirmó en el abandono de la violencia en un documento interno dirigido a su militancia que fue hecho público por Gara.

Asimismo, el 28 de diciembre el colectivo de presos etarras (EPPK) admitió el daño causado y aceptó, tras años en los que han defendido una solución unitaria, que su proceso de excarcelación se efectúe de forma "escalonada", "individual" y en un "tiempo prudencial".

Posteriormente, el 4 de enero los reclusos etarras excarcelados por el fin de la doctrina Parot en Durango (Vizcaya) protagonizaron un acto, donde reivindicaron una "solución integral" para el "conflicto" que incluya el reconocimiento del "derecho a decidir del pueblo vasco" y la salida de los reclusos que siguen en prisión.