The Archer - Station to Station Tour, 1976
David Bowie en directo en 1976, en una de las fotos de la exposición de Londres © John Robert Rowlands

Unas 300.000 personas pasaron por caja para ver la exposición David Bowie is... (David Bowie es...), el show de arte con más éxito de 2013 si nos atenemos al conteo de asistentes. La muestra, basada en la exhibición de material gráfico y objetos del archivo personal del músico, despertó una verdadera fiebre en Londres, con casi 70.000 entradas anticipadas despachadas por el Victoria and Albert Museum.

La exposición, que era también un perfecto complemento de mercadotecnia para el regreso del siempre sagaz Bowie a la música con su primer disco en una década, está ahora de gira mundial: primero pasó por Canadá, el 28 de enero se estrena en el Museu da Imagem e do Som de São Paulo (Brasil) y en septiembre irá a Chicago (EE UU). En 2015 hay fechas en París y Holanda. Nada anunciado para España por ahora.

Importancia en la cultura pop

Aunque no se trata de una exposición artística al uso, sino de la confirmación de la importancia de Bowie en la cultura pop de las últimas cinco décadas, la muestra está montada por todo lo alto, con más de 300 objetos —desde zapatos a trajes, fotografías y esbozos de proyectos que nunca fructificaron— y una puesta en escena basada en el impacto visual y sonoro.

Banksy utiliza la propaganda tan bien como Bowie pero es más radical Con una utilización tan refinada de los mecanismos de propaganda como la de Bowie, pero con una radicalidad que el músico inglés ha perdido hace mucho, el artista callejero Banksy desembarcó en octubre en Nueva York para demostrar que el arte tiene más sentido sobre el asfalto que en las galerías o museos.

Maravillosas gamberradas

Desafiando a las autoridades locales y a la policía de la ciudad, el anónimo vándalo montó una especie de pasantía autofinanciada de un mes titulada Better Out Than In (Mejor afuera que dentro) durante la cual hizo murales, ridiculizó a McDonald y, entre otras maravillosas gamberradas, coló un cuadro de temática nazi en una tienda benéfica de ayuda a enfermos de sida que sacó una pequeña fortuna al venderlo en una subasta.

Los cuadros de realismo social de Sorolla justifican la exposición En un ámbito mucho más académico e incluso oficialista, destaca Sorolla and America (Sorolla y los Estados Unidos), la maravillosa muestra del impresionista valenciano en el Museo Meadows de Dallas (Texas, EE UU), con 160 obras, 40 de las cuales nunca habían sido expuestas al público porque fueron encargos o vendidas por el artista nada más terminarlas. Los cuadros de realismo social ¡Otra Margarita!, con dos guardias civiles siniestros custodiando a una joven madre acusada de matar a su hijo, y ¡Triste herencia!, donde un cura ayuda a un niño poliomelítico a meterse en el agua de la playa, justifican la muestra.

Surrealismo y Le Corbusier

El museo Thyssen-Bornemisza de Madrid apostó fuerte con El surrealismo y el sueño, con 163 obras de primeras figuras del calibre de Dalí, Miró, Giorgio de Chirico, Man Ray, Magritte, Max Ernst... Con piezas de colecciones particulares y museos y galerías como el Centro Pompidou de París, la Tate Modern de Londres o el MoMA y el Metropolitan de Nueva York; la muestra estaba basada en la profunda huella del sueño en algunas de las obras de arte más representativas de llos surrealistas.

Otra exposición con ánimo de antología total fue Le Corbusier: An Atlas of Modern Landscapes (Le Corbusier: un atlas de paisajes modernos), organizada por el MoMA de Nueva York con de 320 piezas —planos, acuarelas, dibujos, fotografías...— del arquitecto que definía su profesión como una "síntesis de todas las artes" que ha de conducir a una "revolución" en la forma de vida—. La muestra ha sido comprada por la Fundación La Caixa y está programada para 2014 en Barcelona y Madrid.