Ataque suicida en Afganistan
Policía afganos establecen un perímetro de seguridad tras el ataque de un grupo de insurgentes en las oficinas de la Cruz Roja en la ciudad de Jalalabad. MUEED / EFE

Al menos tres personas murieron y dos resultaron heridas este miércoles en un ataque suicida contra las oficinas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en la ciudad afgana de Jalalabad, en el este del país, informó a una fuente oficial.

La operación en Afganistán es la de mayor envergadura que efectúa la Cruz Roja en el mundo, con 1.800 colaboradores desplegados en más de 17 localidades "A las 5:50 de la tarde, un atacante suicida detonó los explosivos que portaba en la puerta de la CICR, mató a un guarda de seguridad e hirió a otro", afirmó el portavoz del Ministerio del Interior Afgano, Sediq Seddiqi.

Un segundo atacante entró en las oficinas de la organización internacional y se suicidó en su interior tras un tiroteo con las fuerzas de seguridad, añadió la fuente.

El portavoz explicó que siete extranjeros fueron evacuados sanos y salvos de las oficinas de CICR, mientras que un octavo resultó herido.

"Podemos confirmar que ha habido un ataque contra nuestras oficinas en Jalalabad. Estamos trabajando para encontrar a nuestros colegas y conocer su estado", dijo a el portavoz de Cruz Roja en Afganistán, Robin Waudo.

La operación en Afganistán es la de mayor envergadura que efectúa la Cruz Roja en el mundo, con 1.800 colaboradores desplegados en más de 17 localidades de todo el país.

Los ataques coordinados, lanzados por grupos de talibanes, son relativamente frecuentes. El pasado viernes, un ataque insurgente contra las oficinas de la Organización Internacional para las Migraciones en Kabul causó la muerte de siete personas, entre ellas un policía, dos civiles y cuatro atacantes, además de 17 heridos.

Mueren seis talibanes y un policía

También este miércoles, seis talibanes y un policía murieron en un asalto lanzado por insurgentes que se habían vestido de agentes contra la residencia del gobernador de la provincia de Panjshir, en el norte de Afganistán.

Casi doce años después de la invasión estadounidense que propició la caída del régimen integrista talibán y en pleno proceso de repliegue de las tropas extranjeras, la guerra afgana se halla en uno de los momentos más sangrientos.