Los Oscar se han quedado sin habla. Perplejos y mirando con nostalgia al pasado. En plena época del 3D, una película muda, en blanco y negro y con una música deliciosa que recuerda tiempos mejores ha logrado conquistar a público y crítica, algo siempre difícil en el mundo del cine. The artist, con acento francés, se ha convertido en este 2012 en la triunfadora de los premios más importantes del celuloide. Cinco premios, entre ellos el de mejor película, mejor director (Michel Hazanavicius) y mejor actor (Jean Dujardin), para hacer historia. La invención de Hugo, también logró cinco estatuillas, pero con menor peso. España, que contaba con Chico & Rita y con el compositor Alberto Iglesias como opciones, se quedó sin premio. Otro año será.

Lo que ha conseguido The artist rellena un buen capítulo en un libro de historia del cine. Es la segunda película muda en conquistar el Oscar más importante tras Wings (1928), pero con el mérito de haberlo logrado en un momento en el que el cine se mueve por otro terreno. También es el primer filme no estadounidense ni británico en ser considerado como el mejor, siendo Francia la que se ha llevado tal honor. Y ha hecho algo más importante: gustar a (casi) todo el mundo. ¿Alguien de verdad pensaba que una película muda podría triunfar en los tiempos que corren?

'La invención de Hugo' ganó cinco premios de 11 nominaciones Gran parte del mérito lo tiene el premiado director Michel Hazanavicius, el (loco) artífice de este proyecto que ha convertido en estrella al francés Jean Dujardin. Su interpretación de George Valentin, un célebre actor del cine mudo en crisis con la llegada del sonoro, por emotiva y por carismática, bien merecía el premio. Se lo ha quitado a George Clooney, ahí es nada.

The artist ha triunfado sobre La invención de Hugo, un filme más acorde a los tiempos que corren. La apuesta en 3D de Martin Scorsese incluso parecía que iba a triunfar en estos Oscar 2012 cuando iba sumando premios al principio de la gala, pero finalmente se quedo en cinco de once nominaciones, todos ellos técnicos. Estas estatuillas tienen su importancia, cómo no, pero no brillan tanto como las que toman viaje a Francia.

Meryl Streep

Es, sin duda, la protagonista individual de la noche. Meryl Streep sumaba esta noche 17 nominaciones y contaba con dos premios, aunque llevaba treinta años sin conquistar uno. Mucho tiempo para UNA DE LA GRANDES (permítanme las mayúsculas) de la historia del cine. La ovación cuando se anunció su nombre como ganadora fue atronadora. Público en pie. Esta 'dama de hierro' se lo merecía. No había dudas esta vez. Ni tampoco ganas de hacerla esperar un año más.

Los premios a las mejores interpretaciones de reparto dejaron muy buen sabor de boca, y por razones bien diferentes. Por parte de ellas, Octavia Spencer se convirtió en la sexta actriz de raza negra en llevarse un Oscar, dándoselo a esa fantástica Criadas y señoras. Una película con marcado acento femenino se merecía un 'dulce' así en forma de estatuilla dorada. Por otro lado, Christopher Plummer se ha convertido en el actor más veterano en ganar un Oscar. Tiene 82 años y Principiantes le ha dado el premio que tanto ansiaba. Un veterano y otro grande que no había sido bien tratado por la Academia de Hollywood. Deuda saldada.

Pequeño premio para España

El cine español se quedó esta vez sin galardón. El Chico & Rita de Trueba y Mariscal partía como opciones para ser considerada como la mejor película de animación. Rango le quitó el sueño. Una pena, pero no tanto. Llegar hasta ahí ya es histórico. Mientras, el compositor Alberto Iglesias tendrá que esperar otro año más para ganar el Oscar. Contaba con su tercera nominación por su banda sonora de El topo, pero no pudo ser.

Si decimos pequeño premio para España es por su participación en la producción de Medianoche en París, con la que Woody Allen ha logrado el Oscar al mejor guión original. Es el cuarto de su carrera.

La decepción de Billy Cristal

Queda hablar de la gala. Este año volvió el aclamado y añorado Billy Cristal, que en su momento se confirmó como uno de los mejores presentadores de los Oscar, pero este año ha perdido fuelle. Siempre tiene algo, es verdad, pero no ha conquistado ni al público sentado en las butacas ni a los espectadores sentados desde sus sillones de casa. Si acaso en sus clásicas apariciones en escenas de películas fue donde mejor se le vio. Tampoco ha habido una aparición en 'plan Santiago Segura' que salvara el humor de la ceremonia. Poca risa. Poca originalidad. ¿Y una gala muda? Nunca se sabe...