El accidente de Chernóbil fue 1.000 veces superior a Fukushima

Velas y flores para recordar a las víctimas de Chernóbil
Velas y flores para recordar a las víctimas de Chernóbil
Sergey Dolzhenko / EFE

El accidente de Chernóbil (Ucrania) del que se cumplen este martes 25 años, fue "1.000 veces o más peor que el Fukushima (Japón)" , por lo que según el ex consejero del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y catedrático emérito Agustín Alonso, "va a ser necesario modificar la Escala Internacional de Sucesos Notificables y añadir uno o dos niveles más".

Así, en el 25 aniversario del accidente de Ucrania que se cumple con el reciente accidente nuclear japonés, Alonso ha explicado que aunque ambos han sido calificados con nivel 7, el máximo, hay una gran diferencia entre ambos, ya que el límite de emisión de contaminantes radiactivos está en torno a 50.000 terabequerelios que en Chernóbil se superó en "mucha mayor cantidad".

Además, ha manifestado que Chernobil fue "muy grave, sin duda el más grave de los ocurridos" y que espera que no se vuelva a producir, aunque en todo caso, ha explicado las "enormes diferencias" y también las similitudes entre ambos casos.

Respecto a Chernobil, que ocurrió el 26 de abril de 1986, ha concretado que se inició en un reactor de diseño soviético muy peculiar que era una adaptación de un reactor de producción de plutonio para producción eléctrica en el que se intentó un experimento para verificar que la inercia de la turbina podía seguir suministrando suficiente energía en caso de parada de reactor. "Se hizo en condiciones muy adversas, sin cumplir los requisitos mínimos, a una potencia en la que el reactor era inestable y siguió las leyes físicas", ha subrayado, al tiempo que ha añadido que se produjo un aumento del flujo de neutrones que derivó en una "excursión de neutrones por fuga de radiactividad".

Una evacuación tardía

Así, se produjo una explosión de vapor que levantó la tapa superior del reactor dejando el núcleo al descubierto y dejando una reacción de oxidación del zirconio de las varillas combustibles que acabó en una explosión de todo tipo de materiales radiactivos: trozos de grafito salieron despedidos por la violencia de las explosiones, cayeron sobre los tejados de los edificios auxiliares que estaban cubiertos por una fibra asfáltica que comenzó a arder y los bomberos acudieron a sofocar el incendio sin la debida protección, muriendo 31 de ellos.

A consecuencia de esto, quedó el núcleo al descubierto y los productos radiactivos se desperdigaron por el aire y la nube radiactiva alcanzó los 10 kilómetros de altura que llegaron, principalmente a los países europeos.

Alonso ha relatado también que los escombros radiactivos fueron recubiertos con distintos materiales utilizando helicópteros pero que el escape de productos radiactivos duró 10 días con altas liberaciones del reactor. Posteriormente se construyó un sarcófago "deficiente", a su juicio y se realizó una evacuación de la población cercana a la central "días después, cuando el accidente ya había avanzado lo suficiente".

Por otro lado, ha diferido del baile de cifras de afectados, "muy variables" y ha dicho que "las más fiables" hablan de unos 25.000 casos de tiroides de los que alrededor de 1.000 fallecieron. En todo caso, ha aseverado que 25 años después persiste un radio de 16 kilómetros de acceso prohibido, aunque ha calificado de "cuanto menos curioso e interesante" que la zona se haya convertido en "casi una atracción turística".

Atracción turística

El lugar más inhóspito de la Tierra, la zona de exclusión que rodea la accidentada central nuclear de Chernóbil, ha abierto sus puertas a los turistas, que ahora pueden ver con sus propios ojos un paisaje apocalíptico.

"Todos los interesados son bienvenidos a visitar la zona de Chernóbil. Queremos mostrar al mundo que Ucrania ya no es una amenaza nuclear", asegura Oxana Nor, directora de la agencia estatal Interinform, que organiza los viajes al corazón de la tragedia.

No obstante, antes de obtener el permiso para viajar a la zona, los visitantes deben firmar un contrato por el que la administración se exime de toda responsabilidad por cualquier perjuicio a la salud del visitante.

Además, los menores de edad, al igual que las mujeres embarazadas y en período lactante tienen expresamente prohibido viajar a Chernóbil, planta que fue clausurada en 2000, pero que aún alberga combustible nuclear.

El turista, al que se entrega un traje especial contra la radiación si así lo desea, puede viajar en grupo, previo pago de 100 dólares, o en solitario acompañado de un guía, lo que le costará unos 500 dólares.

La estancia en la zona no supera las 6 horas, período durante el que no se puede fumar, salirse del itinerario oficial, beber alcohol, encender una hoguera y, por supuesto, tocar o llevarse ningún objeto, sean trozos de chatarra, plantas o simples pedruscos.

"En las rutas que hemos elegido las dosis de radiación son mínimas. Esas sendas son seguras", explica Piotr Valianski, director del departamento de sanidad del Ministerio de Situaciones de Emergencia de Ucrania.

Recuerdo a las víctimas

Velas y flores sirven a los ucranianos para recordar a todas las víctimas que fallecieron por culpa del accidente que se produjo a la 1.23 de la madrugada de un día como este de hace 25 años. El Gobierno ruso no inició la evacuaciónde más de 100.000 vecinos hasta tres días después y para ellos, oficialmente, sólo hubo 31 muertos.

Los líderes de Ucrania y Rusia, junto a Bielorrusia los países más afectados por el accidente en la central nuclear ucraniana de Chernóbil, visitarán la planta con ocasión del vigésimo quinto aniversario de la mayor catástrofe en la historia del átomo. Por su parte, grupos ecologistas aprovechan la efeméride para reivindicar en distintos países el cierre de todas las centrales nucleares.

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