Dentadura postiza en la garganta
Radiografía que muestra una dentadura mostiza en el interior de la garganta de un paciente. BMJ

Un hombre fue ingresado con motivo de una supuesta neumonía cuando, de repente, se encontró con una inesperada sorpresa: su dentadura postiza estaba atascada en la garganta, según cuenta la revista BMJ Case Reports.

Seis días después de haber sido anestesiado por un bulto inofensivo que debía extraersele de la parte abdominal, el varón, de 72 años, se sometió a una inspección médica con motivo de un dolor considerable, sangrado y dificultades para tragar; lo que le impedía comer alimentos sólidos.

Según los análisis, todo apuntaba a que el paciente padecía una infección respiratoria y que sufría los efectos secundarios que, probablemente, podría haberle causado el tubo que se mantuvo en el interior de su garganta durante su última intervención.

Así, se le recetó un enjuague bucal, antibióticos y esteróides; pero esto no fue suficiente: sus síntomas empeoraron, por lo que volvió al hospital, donde se le hizo una radiografía que desveló el curioso objeto que yacía sobre sus cuerdas vocales, su dentadura postiza, compuesta por una placa de metal y tres dientes postizos.

Después de dar con la causa de sus misteriosas ampollas internas, el hombre se sometió a una cirugía de emergencia, lo que pondría punto y final a su calvario, pero no fue así: acudió en repetidas ocasiones al centro hospitalario con varias hemorragias internas.

No es el primer caso documentado de prótesis dentales que se ingieren de manera involuntaria tras infundirse un anestésico, explican los autores: "Muchos hospitales permiten las dentaduras postizas, pero deben retirarse inmediatamente antes de la intubación".

Además, recomiendan a quienes tienen dientes postizos o placas dentales que esta información debe documentarse antes de cualquier procedimiento quirúrgico, para que el equipo médico esté al tanto e intervenga conforme la situación lo requiera.