Este es el cuadro más robado del mundo: una pintura flamenca con una oveja de rostro humano

  • Se trata del políptico del Altar de Ghent, una obra flamenca del siglo XV.
El panel robado del Altar de Ghent.
El panel robado del Altar de Ghent.
WIKIPEDIA

El Altar de Ghent, una pintura políptica del siglo XV de los hermanos Hubert y Jan Van Eyck, es muy famoso no solo por ser una de las pinturas más representativas del flamenco, sino también por ser uno de los cuadros más robados, según recoge Gizmodo.

Su historia comienza cuando Napoleón, autonombrado emperador de Francia, decidió quedárselo como botín de guerra, aunque se vio obligado a devolverlo en 1815 tras ser derrotado en Waterloo. Volvió a desaparecer de Bélgica durante la Primera Guerra Mundial, cuando los alemanes lo sustrajeron. También tuvieron que devolverlo tras el final del conflicto como parte del tratado de Versalles.

Sin embargo, uno de los robos más famosos de la pintura no llegaría hasta 1934, cuando fue sustraído uno de sus paneles y la policía belga recibió varios mensajes en los que se exigía un millón de francos para devolver el cuadro. El restaurador de la obra, Jef Van Der Veken, se empleó a fondo para pintar una réplica que sustituyese a la original. 

Nunca se pagó el precio establecido por los ladrones, por lo que el restaurador, al que se consideró durante mucho tiempo el autor del robo, hizo la copia encima de la original y se colocó de nuevo en la catedral de Ghent. El misterio de este robo sigue siendo una incógnita sin resolver a día de hoy.

No acabó ahí la historia del políptico, pues ya en 1940, a Adolf Hitler se le antojó la obra, así que cuando los nazis ocuparon Bélgica, el gobierno belga decidió mandar la obra a Francia para mantenerla segura. Sin embargo, las tropas alemanas la interceptaron y la almacenaron en la mina de sal de Altaussee (Austria), junto a otras tantas pinturas robadas. Después fue finalmente recuperado por un grupo aliado llamado 'The Monuments Men', encargado en la recuperación de obras de arte robadas.

Lejos de acabar con la polémica, el año pasado volvió a situarse en pleno ojo del huracán, pues una nueva restauración reveló varias cosas: que la oveja de uno de los paneles tiene un rostro muy humano y que Van Der Veken era inocente, pues la copia que había pintado era realmente eso, una copia.

Además, tras la muerte de un tratante de arte se encontró una nueva nota de rescate que nunca llegó a ser enviada a la Policía. El mensaje rezaba que el políptico estaba escondido en un sitio del que nadie podría llevársela sin llamar la atención de la gente.

Las autoridades belgas han mantenido desde entonces el caso abierto investigando dónde puede encontrarse la obra y quién pudo ser su ladrón, llegando incluso a analizar muestras de ADN de la saliva de los sobres que fueron enviados para recibir un rescate, pero el panel continúa en paradero desconocido.

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