Sebastian Vettel
Sebastian Vettel, durante el GP de Rusia. EFE

Sebastian Vettel fue nombrado mejor piloto del GP de Rusia por la afición, que premió el gran ritmo de carrera hasta su abandono y, posiblemente, para 'trolear' a la propia competición.

Y es que Vettel, antes de su avería, demostró una indisciplina que no hace más que confirmar que el equipo italiano es un polvorín. Lo avanzó Marc Gené en los micrófonos de Movistar+. El plan previsto era que Vettel le diera rebufo a Charles Leclerc, dado que era el hombre de la pole, y luego le devolviera la posición. El problema es que el tetracampeón no lo hizo.

Por radio le avisaron varias veces, tanto a él así como a Leclerc. La respuesta de Vettel fue que si su compañero quería pasarle, que se acercase, pero él no iba a aflojar ya que se arriesgaba a ceder valiosos segundos en una defensa posterior frente a Lewis Hamilton. De hecho, no sólo no aflojó, sino que aumentó su ritmo, lo que hizo imposible para Leclerc que se cumpliera lo previsto, dado que pilotar tras otro piloto con aire sucio desgasta demasiado los neumáticos.

Leclerc, con lo ocurrido en Singapur aún presente, prefirió no protestar y aceptar la decisión del equipo cuando le dijeron que podía apretar... pese a que ya llevaba 4 segundos de desventaja con su compañero. Después Vettel abandonó y el resto ya es historia.

Tras la carrera, Vettel tampoco explicó por qué lo hizo. "Cumplí lo acordado. Es una auténtica pena porque podíamos haber hecho un doblete y acabamos con uno retirado y otro tercero, que no es lo que queríamos", dijo.