Nadal
Rafa Nadal, con el trofeo. Michael Fiala / REUTERS

El viento, juguetón él, no se contentó con ver la final de Indian Wells entre los dos tenistas en mejor forma del planeta: Rafa Nadal y Andy Murray. Quiso adueñarse de ella, moviendo a su antojo la pelota, a veces sacándola de la pista, otras dejándola muerta sobre la red.

Quien mejor se llevó con la ventolera fue Rafa Nadal, número uno mundial. Ganó el partido con una sencillez inesperada (6-1 y 6-2), desquiciando a Andy Murray con un tenis sensacional. Cuando supo controlar el viento, su alianza fue eterna.

El primer set apenas tuvo historia. Cada jugador salió con una táctica predeterminada: buscar el revés de Nadal pretendía el escocés, atormentar la derecha de Murray el español. A los 20 minutos, el 4-1 del marcador ya certificaba el dominio de Rafa Nadal, que iba minando poco a poco la moral de Murray, poco acostumbrado a que alguien sostenga la rapidez de su bola. Rafa no se quedaba ahí, la aceleraba.

Momento del break

El segundo set prosiguió con un guión parecido. Sólo había que esperar el momento del break, que llegó en el quinto juego del partido, cuando Nadal movió a Murray de lado a lado para cerrar el punto dejando la pelota en un punto inalcanzable para las piernas de su rival.

Murray no dio para más y terminó escogiendo por la opción C, resignación. Nadal cerró el partido y volvió a morder un nuevo trofeo: lleva 13 Masters Series (Open 1000 ahora), sólo superado por Federer y Agassi, y ya colecciona 33 títulos en total, igualado a sus 22 años con Orantes, que lideraba ese ránking español.