Ada Hegerberg, Balón de Oro
La noruega Ada Hegerberg, del Olympique Lyonnais, con su Balón de Oro. YOAN VALAT / EFE

El fútbol femenino ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años en todo el mundo. Pese a todo, aún las diferencias con el fútbol masculino son grandes y la brecha salarial es abismal. Aún no es un deporte de masas y eso provoca que genere menores inversiones televisivas y publicitarias. La noruega Ada Hegerberg, mejor jugadora del mundo, percibe unos 400.000 euros al año. Su homólogo masculino, Leo Messi, gana unas trescientas veces más.

Hegerberg, que tuvo que vivir una desagradable escena durante la ceremonia de entrega de su Balón de Oro, no estará en la cita mundialista. El DJ sueco Martin Solveig le preguntó en aquel evento si sabía hacer 'twerking' y ella respondió con un rotundo no, viralizado al instante por todas las redes sociales. «Podría haberme preguntado por alguna cosa de fútbol», explica. La repercusión fue tan grande que Solveig tuvo que pedir perdón. A sus 23 años Hegerberg es una auténtica luchadora y no estaba dispuesta a dejar pasar por alto aquella situación.

No faltará al Mundial por sanción, por lesión o por mal estado deportivo. Faltará por voluntad propia. Considera que su país no potencia lo suficiente el fútbol femenino y, por eso, anunció el pasado 26 de febrero que no iba a acudir a Francia. El día 2 de mayo, se cumplieron los presagios y no fue incluida en la lista. En el Olympique de Lyon se está saliendo. Con más de 40 goles anotados en esta temporada, le marcó un 'hat-trick' al FC Barcelona en la final de la Champions.

"Las chicas no tienen las mismas oportunidades"

«Considero que las chicas no tienen las mismas oportunidades que los chicos en mi país, a pesar de ser su deporte preferido», afirmaba ya en 2017. Lanzó un pulso a la Federación Noruega solventado con un acuerdo histórico: las selecciones masculina y femenina recibirán el mismo sueldo. Pero su queja no se limita a ello. Hegerberg piensa que no existen las mismas condiciones de entrenamiento o nivel de profesionalización. Pese a los sucesivos intentos de cuerpo técnico y federación, ella se ha mantenido firme en su idea. «Es ser fiel a mí misma, a mis principios». La decisión ha provocado un enorme debate en su Noruega natal.

Estas diferencias se observan de forma idéntica en España. Mientras que en la Liga Santander se mueven miles de millones de euros, la inversión total en la Liga Iberdrola no supera los 30 millones. En 2018, el Atlético de Madrid consiguió el título y cada jugadora recibió 54 euros por cabeza por parte de la Federación (un total de 1352,28 euros). Ese mismo año cada uno de los jugadores del Real Madrid se embolsó 300.000 euros por ganar la liga masculina.

En la Copa de la Reina, la situación es todavía más alarmante. Mientras que los hombres reciben una prima de un millón de euros por ganarla, los estamentos no especifican una cantidad económica como premio para las mujeres. La diferencia es aún más flagrante si se tiene en cuenta que los jugadores juveniles (17-18 años), perciben entre 17.000 y 18.000 euros como recompensa.

Grandes diferencias en la Champions

A nivel europeo, también existen estas diferencias. La Champions femenina reparte 20.000 euros por la primera fase. 20.000 por cada ronda pasada, desde octavos a semifinales, 200.000 euros para el finalista y 250.000 el conjunto que consiga la 'Orejona', El campeón de la Champions femenina puede llegar a percibir, por tanto, un total de 330.000 euros. En la competición masculina, cada conjunto que llega a la fase de grupos percibe 15,25 millones. Y por cada victoria en esa instancia, 2,7 millones. El empate se recompensa con 900.000 euros, casi tres veces más de lo que perciben las mujeres por ganar el torneo.

A partir de ahí, las rondas finales se premian de la siguiente manera en la competición masculina:
- Octavos de final: 9,5 M€
- Cuartos de final: 10,5 M€
- Semifinales: 12 M€
- Finalista: 15 M€
- Campeón: 19 M€

Así, los beneficios del equipo campeón de la UEFA Champions League puede rondar los 100 millones de euros. La conclusión es que los hombres perciben más de 300 veces de premio económico en Champions, más de 200 en Liga y en Copa, ni siquiera hay renumeración.

Sin convenio colectivo

El deporte permite en España algo que sería impensable en otros ámbitos de la sociedad: diferenciar los convenios colectivos entre hombres y mujeres. Así lo deja claro la Ley del Deporte de 1990. Pero es que las futbolistas españolas ni siquiera tienen un convenio propio. En la mayoría de casos, las jugadoras tienen muy difícil vivir solamente del fútbol y deben compatibilizarlo con otros trabajos. Queda claro que, aunque aparentemente estemos ante una competición profesional, no lo es. Los horarios se deciden con cuatro días de margen, las horas de juego son cuanto menos cuestionables... Y por ello, existe una seria amenaza de huelga que puede paralizar el inicio de la próxima Liga Iberdrola.

Los grandes números de asistencia a los estadios esconden una cruda realidad: se consiguen a base de entradas muy baratas, o incluso regalando estos pases. Es una buena forma de obtener visibilidad, pero no asegura rentabilidad para los clubes. Lejos de los focos y de esos grandes días, la asistencia media de clubes como Athletic Club y Barcelona rebasa por poco los 1.000 espectadores. Al no ver rentabilidad, Florentino Pérez no quiere poner en marcha un Real Madrid Femenino, algo que podría dar un gran empuje al torneo. El apoyo de Iberdrola y Mediapro es bueno, pero se necesitan dar más pasos para asegurar que todas las futbolistas puedan ser profesionales al cien por cien. «Hay que luchar para que el futbol femenino no sea una moda, sea un deporte profesional y puedan vivir de ello. Me parece una falta de todo que no tengan un convenio desde hace años y por ello llevamos luchando durante meses para conseguirlo, lograr una igualdad», declaró David Aganzo, ex futbolista y ahora presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) a 20 Minutos.

La Real Sociedad, club vencedor de la pasada Copa de la Reina, perdió 754.000 euros en esta temporada, según publica La Información. Las donostiarras revelan unos ingresos de 510.000 euros y unos gastos de 1.264.000 euros. La entidad albiazul explica que abrir Anoeta en dos partidos y la final ha supuesto un gasto de 250.000 euros y prácticamente ningún beneficio, ya que se regalaron muchas entradas y los socios entraron gratis. Un éxito deportivo y social, pero un fracaso en elo económico.

Asegurar grandes asistencias de público a los estadios no implica grandes ingresos, como ya se ha visto en demasiadas ocasiones. Quizá sea mejor fidelizar a 5.000 personas que paguen sus abonos o entradas, que no recibir a 40.000 gratis, aunque la visibilidad es el primer factor a conquistar. Es una diatriba importante que directivos y clubes deben resolver.

Sería interesante además, ofrecer horarios más atractivos para el espectador. Conseguir, en definitiva, acciones que permitan atraer inversiones y hacer que la competición tenga más interés para el público, lo que facilitaría conseguir el objetivo de que la brecha sea cada día menor. El camino está iniciado, pero todavía queda mucho por conseguir en busca de seguir cerrando esa brecha que todavía, por desgracia, sigue siendo un abismo.