Miguel Ángel Falasca
Miguel Ángel Falasca, durante un partido con la selección española de voleibol. RFEBV

El voleibol español ha despertado este sábado con la trágica noticia de la muerte de uno de sus miembros históricos. El hispanoargentino Miguel Ángel Falasca ha muerto en Italia a los 46 años debido a un infarto, confirmó la Federación Española de Voleibol.

Falasca se encontraba en un hotel junto a su mujer cuando se produjo el fatal suceso. "Se encontraba en la boda del segundo entrenador y esta noche le ha dado un infarto en la habitación del hotel", explicó a la agencia EFE su excompañero de selección José Luis Moltó.

Falasca era actualmente el primer entrenador del Saugella Monza italiano, el último banquillo de los varios que cogió después de retirarse como jugador, incluido el ProVictoria Monza femenino al que guió a la conquista de la Challenge Cup.

Miguel Ángel Falasca, hermano del también exjugador Guillermo -hijos de padre argentino y madre española-, militó durante su carrera como jugador en el Málaga, Gran Canaria, en los italianos Bolonia, Ferrara y Módena, en el belga Roeselare. Regresó a España con el Son Amar Palma, con el que consiguió tres Superligas y dos Copas del Rey, y también jugó en Polonia y en Rusia.

No obstante, si su ascendencia en el voleibol español fue importante fue por formar parte de la histórica selección española que ganó el campeonato de Europa en 2007. Aquel equipo, que comandaba el legendario Rafa Pascual, logró el oro en Rusia, en el que es aún a día de hoy el mayor éxito de la historia de España en voleibol.

"El voleibol español siempre estará en deuda con él. Es una persona que lo ha dado todo por nuestro deporte”, afirmó Agustín Martín Santos, presidente de la Real Federación Española de Voleibol. “Sólo podemos tener una deuda de gratitud hacia Miguel Ángel. Es uno de los jugadores más emblemáticos de nuestra historia, indispensable para conseguir el Campeonato de Europa, y toda una referencia para generaciones posteriores”, comenta en la nota de Federación.

El presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, también ha transmitido el dolor del deporte español.