Mariona Caldentey fue una de las futbolistas que ya sabe lo que es ganar un partido en un Mundial absoluto. Esta atacante del Barcelona, criada en Palma de Mallorca, es una de las más firmes apuestas de Jorge Vilda para la cita de Francia, una indiscutible en su esquema, bien como titular, bien como suplente de lujo.

Entre sus virtudes, la rapidez, el ritmo y la capacidad de manejar el 'tempo' de los partidos. Virtudes que ha trasladado al césped de otra de sus grandes pasiones: el piano. Caldentey es una consumada pianista, una afición que le inculcó su abuela desde muy pequeña.

"Siempre que veo un piano me entran ganas de tocarlo, aunque no sepa mucho. Es algo que me relaja, que me recuerda a casa y a mi familia", relata la futbolista internacional en el vídeo que le ha dedicado el departamento de comunicación de la Selección española.

"Cuando era pequeña e iba a comer a casa de mi abuela, mientras ella me hacía la comida, me enseñaba cuatro cosas y yo estaba copiándola. Me recuerda a la infancia", cuenta. "A ella le hubiese gustado que algunos de sus nietos se hubieran dedicado a la música, pero en general hemos sido más deportistas que músicos", sonríe.

En los prolegómenos de la final de la Champions, que su equipo perdió, un vídeo suyo tocando unas notas en el hall del hotel de concentración se hizo viral y ahora, en Deauville, no ha perdido ocasión de sentarse para dedicarle un recital a algunas de sus compañeras, como Ivana Andrés, Sandra Paños o Leila Ouahabi.