Marc Pedraza
Marc Pedraza, en el partido ante el Deportivo EFE

El partido de ida de la final del playoff de ascenso a Primera División entre Deportivo y Mallorca dejó, además del 2-0 a favor de los gallegos, una escalofriante imagen. Marc Pedraza, en un resbalón, acabó clavándole los tacos en la cara a Álex Bergantiños, que tuvo que ser trasladado al hospital.

Un gran susto y momentos de incertidumbre y miedo sobre el terreno de juego, y un hombre expulsado, y desolado, que no encontraba consuelo en su llanto. Marc Pedraza se marchó entre lágrimas y fue consolado por sus compañeros y por los miembros del banquillo del Deportivo, incluido el entrenador José Luis Martí, conscientes de que en absoluto había la más mínima intención por parte del jugador del Mallorca.

Pedraza no podrá jugar el partido del domingo, no podrá tratar de lograr la difícil remontada, ni podrá dedicarle el hipotético ascenso a su padre, Ángel Pedraza, fallecido en 2011, víctima de un cáncer.

El que fuera jugador del Barça y del Mallorca dio el testigo a su hijo en el equipo balear y, al igual que hiciera su progenitor, Marc vivió un ascenso con el club de su vida. Fue de Segunda B a la categoría de plata y este año el jugador, de 31 años, soñaba con volver a brindarle un éxito, pero no estará en el terreno de juego.

Sus lágrimas de miedo por lo que acababa de pasar, por ver a un compañero tremendamente dolorido en el suelo, fueron una de las imágenes del partido. Luego, mucho después de que el árbitro pitara el final del encuentro, Pedraza fue al hospital a visitar a Bergantiños. Al final, fútbol...es sólo fútbol.