Otra vez aplastado fuera de casa. Y de nuevo humillado. El Barça ya tocaba con las manos la final, y veía como algo cercano lograr el triplete, pero una hecatombe de tamaño sideral en Liverpool le deja, un año más, sin ganar el título que más ansía, la Champions. Será el Liverpool el que juegue el partido decisivo del Wanda el 1 de junio, ante el vencedor de la eliminatoria entre Ajax y Tottenham, cuya vuelta se disputa hoy.

Los de Valverde salieron al campo temblorosos, como si el You’ll never walk alone de Anfield le hubiera adormecido, o intimidado. El conjunto inglés volvió a empezar con mucha fuerza, como en el Camp Nou, sabedor de que necesitaba un gol tempranero para meterse en la eliminatoria, y éste llegó en el minuto 7. Jordi Alba se equivocó en un pase atrás, el Liverpool robó, Henderson fusiló a Ter Stegen y Origi, tras la buena parada del alemán, anotó a placer.

Fueron momentos de mucho desconcierto en el Barça, como si por la mente de sus jugadores planeara la sombra de lo ocurrido en Roma el año pasado. De nuevo un mal pase atrás, de Sergi Roberto esta vez, casi cuesta un disgusto a los culés, pero Ter Stegen salió rápido a enmendar el error.

El paso de los minutos le sentó bien a los azulgrana –ayer de amarillo– y poco a poco se fueron haciendo con el control del juego. Y, lo más importante, las ocasiones caían una detrás de otra. Avisó Messi primero con un disparo duro, y después el argentino, con todo a favor, falló en el recorte tras una cesión de Alba en la que el lateral pecó de excesiva generosidad.

Alisson se lució con un paradón a disparo de Coutinho, y Messi chutó fuerte tras un rechace, pero el balón se perdió pegado al palo. Increíblemente, el Liverpool se había librado, la sentencia no llegó.

El encuentro se convirtió en un ida y vuelta con demasiadas imprecisiones en ambos bandos, y un tiro de Robertson durísimo casi se convierte en el segundo red.

Una lesión de Roberson provocó un cambio que fue fundamental en el desarrollo del partido. Entró Wijnaldum, y se convirtió en el héroe local con dos goles en apenas dos minutos. Primero fue un disparo que Ter Stegen no acertó a atajar, y después un cabezazo ante la pasividad de la zaga azulgrana. La eliminatoria se iba, en ese momento, a la prórroga. Increible.

El Barça estaba en shock, como si no se acabara de creer que estuviera viviendo la misma pesadilla un año más. Quedaba más de media hora de choque al menos, y tocaba reaccionar. Lo trató de hacer con el balón, enfriando el partido, tratando de que pasaran las menos cosas posibles.

Pero pasaron cosas, y de nuevo en el área del Barça. Otra vez de cabeza volvió a aprovechar su mayor ambición el Liverpool, y la torrija de los culés; Origi puso el 4-0 ante un equipo culé con los brazos bajados, con la sensación de derrotados ya de antemano.

Los de Valverde lo intentaron en los últimos minutos, pero sin  fe, sin heroica, moviendo el balón de un lado a otro de manera funcionarial. Y así no se remonta ni se consguen gestas. El Barça estaba fuera de la final de la Champions, un año más.

Encuesta

¿Quién es el culpable del fracaso del Barcelona en la Champions League?