Fernando Alonso y sus compañeros de Toyota
Kazuki Nakajima (d) y Sebastién Buemi (2d) son los compañeros de Fernando Alonso en el equipo Toyota en el WEC. Toyota Gazoo Racing

El debut de Fernando Alonso en las 6 horas de Spa ha revolucionado el paddock, habitualmente tranquilo, del Mundial de Resistencia. No sólo por el hecho de que un bicampeón del mundo de Fórmula 1 vaya a compaginar su labor en el Gran Circo con el WEC, sino porque los primeros datos y sensaciones que ha transmitido en las pruebas que ha realizado con Toyota.

Los compañeros de Alonso en la escuadra germanojaponesa han alucinado de lo rápido que se ha adaptado a una competición tan distinta. Sebastién Buemi, por ejemplo, apunta que el asturiano "tiene una visión diferente" y que les complementa en cosas como "la configuración del volante o la forma de configurar el coche". "Se le ocurren nuevas ideas y nos ha hecho comentarios que al final han sido buenos para la preparación. Sabe que tenemos que compartir el coche, que todos debemos ser rápidos y que todo debe encajar para los tres. Él es realmente abierto y quiere hacerlo bien, quiere ganar. Está dispuesto a hacer todo lo posible para ser bueno", dice un Buemi que ya lleva años enrolado en el WEC.

"Todos hemos quedado impresionados con su preparación y actitud, porque está preparado para el desafío mental que supone el marketing, los viajes, la organización, la logística y además competir", destaca Buemi que, junto a Kazuki Nakajima, tendrán que suplir las carencias de Alonso en una competición que no conoce bien.

En la misma línea se muestra Alex Wurz, que aunque ya no ejerce como piloto para el Toyota Gazoo Racing, sí ejerce de mentor y una suerte de enlace entre lkos ingenieros y los pilotos. El veterano austriaco comparte una buena relación con Alonso, ya que compartieron algunos años en el paddock de la Fórmula 1. "Se puede ver que desde la primera vez que estuvo en Bahréin hasta ahora se ha convertido en uno de nosotros", destaca.

Pero sobre todo, la diferencia que hay entre el WEC y la Fórmula 1 es el compañerismo. Ese elemento ayudará a Alonso para que se adapte mejor aún. "La Fórmula 1 es un ojo por ojo, y debe ser así, pero en los sportprototipos no se da y es bueno ver que hay un mundo completamente diferente. Te abre la mente como piloto, cuando gran parte de tu carrera has tenido una visión de túnel hacia el objetivo de la Fórmula 1", señala Wurz.

Este será uno de los grandes retos a los que se enfrentará Fernando Alonso: cambiar el chip entre la Fórmula 1, donde el individualismo y, en ocasiones el egoísmo, se sitúa por encima del resto, y el Mundial de Resistencia, donde el español tendrá que dosificar y ayudar a Buemi y Kobayashi, y ellos a él, para alcanzar el éxito.