Jornada histórica en la natación de Tokio 2020: cuatro nuevos récords y dos olímpicos seguidos

Caeleb Dressel, estrella de la natación estadounidense
Caeleb Dressel, estrella de la natación estadounidense
EFE

La natación olímpica ha vivido una de esas jornadas mágicas que definen a la perfección la esencia de los Juegos. Un total de cuatro récords distintos fueron batidos en una de las sesiones de competición en la piscina del Centro Acuático de Tokio, en tres disciplinas distintas, con cuatro protagonistas diferentes.  

Milak y Dressel, el comienzo de una rivalidad

El primer récord de la madrugada europea lo rompía el húngaro Kristóf Milak en la tanda que abría semifinal de los 100 m mariposa, donde terminó la carrera en primera posición con un tiempo de 50.31, que suponía una nueva plusmarca olímpica, superior a la que había establecido Michael Phelps de 50.58. 

Milak se antoja como el principal rival de la última sensación de la natación americana, llamado a recoger el testigo de Phelps en el aspecto deportivo: Caeleb Dressel. El de Florida, que ya suma dos oros en Tokio 2020, también selló su pase a la final de los 100 m mariposa y dio un golpe sobre la mesa en su rivalidad contra el húngaro. 

En la carrera por la clasificación Dressel se puso en cabeza rápidamente con su salida eléctrica, marca de la casa, para estar coqueteando durante toda la prueba con el récord del mundo. Sin embargo, el estadounidense paró el cronómetro en 49.71 y tuvo que "conformarse" con el récord olímpico, bajando por segunda vez de los 50 segundos. 

Tras el enfrentamiento entre las dos grandes figuras de la natación masculina en Tokio 2020, que se resolverá en la madrugada del sábado en la final de la prueba, llegó el turno de que brillaran las mujeres. 

Las lágrimas de Schoenmaker

Justo después de las semifinales masculinas, otra rivalidad de alto voltaje acaparó los focos del Centro Acuático de Tokio, con el duelo entre Lily King y Tatjana Schoenmaker por el oro en los 200 m femeninos. Una carrera en la que las dos deportistas estuvieron compitiéndose tanto el título como el récord hasta el final de la prueba.

Schoenmaker terminó siendo la más rápida, no solo de la piscina, sino de la historia, terminando con un tiempo de 2:18.95 que suponía un nuevo récord del mundo. Tras la carrera, junto a King, ambas protagonizaron una de las imágenes de la jornada, con la campeona rompiendo a llorar abrazada a su rival.

McKeon puso la guinda

Finalmente, también se colgó un oro especialmente dulce la australiana Emma McKeon, flamante campeona de los 100 m libres en esta madrugada, que supone además su cuarto metal en estos Juegos. A McKeon no le bastó con ganar la carrera y quiso también sacar pecho como una de las figuras de la natación de Tokio 2020, logrando el cuarto récord de la sesión, esta vez olímpico, con un tiempo de 51.96.

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