Alonso revive su mítico duelo con Schumacher en Imola 2005: "Nos daba miedo el ritmo de Michael"

Fernando Alonso y Michael Schumacher, en Imola 2005
Fernando Alonso y Michael Schumacher, en Imola 2005
Renault Sport

Muchos aficionados a la Fórmula 1 en España se subieron al carro con Fernando Alonso, entre otro motivos, por una carrera que está en la mente de todos: el Gran Premio de San Marino de 2005. Aquel día de hace ya 16 años, Alonso puso un pilar en su leyenda con una histórica defensa sobre el mismísimo Michael Schumacher.

Han pasado muchos años, y el 'kaiser' no puede rememorarlo, pero sí el asturiano. Quince años después de su última vez aquí, en 2006, Alonso vuelve a Imola y ha contado para los canales oficiales de la F1 qué recuerda de aquellos días. Lejos quedan los tiempos en los que podía optar a victoria, y mucho menos defenderse como lo hizo del heptacampeón del mundo.

Irónicamente, Alonso no tiene tantas reminiscencias de aquella carrera. "No recuerdo demasiado. Me acuerdo de más cosas por las imágenes y los vídeos que por mi propia experiencia", admite. "Lo que más recuerdo es que el sábado descubrimos un problema en el motor, en un cilindro. Hubo muchas conversaciones sobre si debíamos cambiar el motor y sufrir una sanción de 10 puestos o bajar potencia e intentar puntuar", recuerda.

La carrera comenzó como Kimi Raikkonen al frente, pero un problema del piloto finlandés, por entonces en McLaren, derivó en un final frenético. "Cuando Kimi abandonó, pasamos a un modo mucho más conservador. Entonces nos dimos cuenta de que Michael estaba llegando muy rápido. Empezamos a usar toda la potencia disponible, porque nos daba miedo el ritmo de Michael. Recuerdo decirle al equipo y a mi familia después de la carrera que confiaba en que Michael no iba a adelantarme en Imola. En cualquier otro circuito no habría podido defender la posición, pero en aquella época momento, sin DRS entre otras cosas y con la recta más corta, confiaba bastante en mantener la posición", insiste.

"Recuerdo decirle al equipo y a mi familia después de la carrera que confiaba en que Michael no iba a adelantarme en Imola"

No obstante, Schumacher era mucho Schumacher, y más entonces cuando acababa de ganar su séptimo mundial. "Viéndolo desde fuera, estaba mucho más cerca de lo que yo pensaba, por los retrovisores parecía estar mucho más lejos. Estaba muy cerca", sonríe el español viendo aquella prueba.

"Estaba muy tenso en ese momento. Cuando tienes a Michael Schumacher en tus retrovisores no puedes relajarte. Pero estás tan centrado en la carrera, preparas el fin de semana de un modo tan profesional, con el equipo eliminando cualquier distracción para ejecutar la carrera lo más cerca posible de la perfección, que cuando llega ese momento puedes centrarte en las pequeñas cosas. Fuera del coche se ven las cosas de manera más emocional que dentro del coche. Eres más como un robot", insiste.

Como nota curiosa, aquella carrera tuvo una dedicatoria especial. "En el podio lo más importante era que en la grada principal estaba uno de mis mejores amigos, que se había casado la semana antes y fueron de viaje de bodas a la carrera. Quería señalarles para decirles que era mi regalo para ellos. Fue una carrera icónica de mi carrera, pero de eso te das cuenta con el paso del tiempo", confiesa el español.

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