Sergio Pérez logra la primera victoria de su vida en un GP impensable en el que Carlos Sainz rozó el podio

Sergio Pérez, en el GP de Sakhir
Sergio Pérez, en el GP de Sakhir
Racing Point

La ausencia de Lewis Hamilton ha dejado una carrera memorable que ganó el inesperado Sergio Pérez. El mexicano se impuso a Esteban Ocon, próximo compañero de Fernando Alonso en Renault/Alpine y que suma su primer podio, y a Lance Stroll, que privó a Carlos Sainz de un podio muy luchado.

Pérez se ha reivindicado en un momento clave de su carrera deportiva, ya que a día de hoy no tiene asiento para 2021. Sustituido por Sebastian Vettel en el equipo que se llamará Aston Martin, esta es una buena carta de presentación ante los que quieran ficharle, como un Red Bull que le lleva tanteando desde hace semanas. 

Pero la noticia, aparte de la victoria de Checo, estuvo en la legendaria pifia de Mercedes, en general, y de Valtteri Bottas en particular. George Russell, que sustituyó a Hamilton en este fin de semana, perdió la que podía haber sido su primera victoria por un grosero error en Mercedes de los que cuestan puestos de trabajo, y se tuvo que conformar con los dos primeros puntos de su carrera en F1 tras tener un inoportuno pinchazo cuando estaba emprendiendo una épica remontada final.

Salida: Russell se escapa y Sainz, 3º

Valtteri Bottas demostró que es incapaz de salir bien. En una pista muy sucia, aunque si estuviera limpia tampoco lo hubiera hecho decentemente, se quedó clavado mientras su compañero George Russell se escapó.

Verstappen se quedó atrapado entre los dos, y cuando estaba intentando meterse en la segunda posición, Charles Leclerc se pasó de frenada y se llevó puesto a Sergio Pérez y al propio Verstappen. El mexicano pudo seguir en carrera, pero no así el monegasco ni el neerlandés, que aspiraba a todo.

El gran beneficiado de esta caótica salida fue, además de un Russell que se escapó, Carlos Sainz, que esquivó todos los incidente y se puso tercero. El coche de seguridad consecuente de este accidente neutralizó la carrera, pero con la reanudación, el español llegó a adelantar a Bottas y ponerse 2º durante unos metros... aunque una salida de pista le hizo perder ese puesto inmediatamente.

Empezó entonces una carrera de resistencia por todas partes: Russell intentando sostener la primera posición, Bottas intentando no hacer más el ridículo y Sainz intentando mantener la tercera plaza, con Daniel Ricciardo a su rueda.

Un coche de seguridad a contrapié para Sainz 

La estrategia de Mercedes, distinta al resto, obligó a los mecánicos a no equivocarse con ninguno de los dos. El primero en parar, lógicamente, fue George Russell, que iba líder. Pese a que inicialmente hizo congelar los corazones de sus fans con un mensaje de "no power", se recuperó enseguida y cuando Bottas hizo su parada lo hizo con sobrada ventaja.

Conforme el resto de los que iban entre Sainz y los Mercedes, empezó a entrar en juego cuándo decidiría McLaren hacer entrar al español. En esas estaban cuando Nicholas Latifi dejó tirado su Williams en un lateral del circuito, con lo que la FIA ordenó el despliegue del coche de seguridad virtual.

Lo ideal para Sainz habría sido entrar en boxes en ese mismo momento, pero cuando se desplegó, el madrileño acababa de pasar la meta, por lo que tuvo que esperar una vuelta completa. El español salió 7º de hacer su segunda parada, por detrás de todos los que, en teoría, iban a una parada.

Liada épica de Mercedes y colmo de la mala suerte para Russell

Un equipo que nunca se equivoca eligió la única carrera sin Lewis Hamilton para provocar el caos. Todo vino por un accidente de Jack Aitken, sustituto de Russell, que dejó su alerón delantero en medio de la pista. Este incidente hizo salir el coche de seguridad, lo que fue aprovechado por Mercedes para hacer una doble parada en boxes de sus pilotos para intentar llegar cómodos al final.

Suena surrealista, pero no tenían preparadas las ruedas. Russell entró en boxes y le pusieron las que estaban previstas para Bottas. Cuando el finlandés fue a hacer lo propio, le colocaron las que iban a ponerle a su compañero, pero rectificaron en el momento para volver a ponerle los duros con los que ya había entrado. A todo esto, al joven británico le pidieron volver a entrar en boxes, con lo que se consumó la pifia: Mercedes pasó de tener sus dos pilotos al frente a caer fuera del podio.

El ganador de este lío fue Sergio Pérez, que se vio líder de carrera con Esteban Ocon y Lance Stroll detrás, pero esta carrera no se le iba a escapar a Russell sin lucharlo.

El británico apretó los dientes y primero se quitó de encima a su compañero Bottas, que después de esta carrera queda innegablemente señalado, y después hizo lo propio con Stroll y Ocon, para ir a por Pérez. Mientras, por detrás, Bottas era incapaz de pasar al canadiense de Racing Point, con lo que estorbó notablemente a un Carlos Sainz que a falta de 9 vueltas buscó el podio.

Todo parecía que iba a ser una victoria para Russell de las que hacen leyenda... pero no era su día. El colmo de la mala suerte hizo que pinchara, con lo que tuvo que entrar de nuevo a boxes para cambiar ruedas (esta vez sí le pusieron las suyas) y salió al fondo de la parrilla, obligado a buscar unos amargos primeros puntos en Fórmula 1.

Pérez se estrena y Sainz busca el podio

Comenzó entonces una recta final de carrera en la que Sainz empezó a oler sangre para cazar a Stroll, pero se quedó corto. Posiblemente una o dos vueltas más le hubieran valido, pero el cuarto puesto sabe a poco después de la carrera que hizo.

Las lágrimas con las que Checo celebró su victoria contrastaron con las de Russell, entrando octavo con la vuelta rápida, valen bien un puesto en 2021.

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